Marcha Artistas Quito 18.06.19

EL TELEGRAFO 18.06.2019

Cultura Letras y música requieren una política pública Redacción Cultura – 18 de junio de 2019 – 00:00 El escritor Raúl Pérez Torres ha estado dos años en el MCyP; su relevo será el cantante Juan Fernando Velasco. El escritor Raúl Pérez Torres ha estado dos años en el MCyP; su relevo será el cantante Juan Fernando Velasco. Foto: Archivo / EL TELÉGRAFO Juan Fernando Velasco aceptó la cartera de Cultura. La Red de Espacios Escénicos Independientes convocó a una marcha que partirá del MCyP, a las 10:30 de hoy. Raúl Pérez Torres diciendo que estará al frente del Ministerio de Cultura y Patrimonio (MCyP) “hasta que el Presidente lo quiera”; Juan Fernando Velasco contando que aceptó la propuesta del Presidente para dirigir esa Cartera de Estado. Ambos pronunciamientos se dieron en un par de ruedas de prensa (el 27 de mayo la primera; el 14 de junio la segunda). Ambos encuentros con los medios fueron para anunciar obras: una línea de apoyo para orquestas y coros infanto-juveniles en que Pérez invertirá $ 1 millón, y, un sencillo llamado “Belleza pura” que Velasco grabó junto a Espinoza Paz. Además de su activa carrera de cantante, Velasco preside la Sociedad de Autores y Compositores Ecuatorianos (Sayce) desde septiembre de 2017; y Pérez Torres, quien administró la Casa de la Cultura Ecuatoriana-CCE en tres períodos (2000-2004, 2012-2016, y 2016-2017), es escritor. En los dos años que llevan al frente de Sayce y el MCyP ambos han recibido cuestionamientos de los sectores musical y editorial. En abril pasado, la directiva de Velasco fue desconocida por una parte de los socios en una Asamblea General Ordinaria, pese a que esta fue convocada para “plantear mociones y no para votaciones o tomar alguna decisión”, explicó el cantante. El descontento de una parte de los 2.443 socios de Sayce es por las regalías que reciben y por la vigencia del voto ponderado. Aunque todos pueden sufragar, los que generen más ganancias con sus canciones tendrán más injerencia. “Puede valer un punto o 25, que es lo máximo, según su recaudación”, expuso Velasco, quien considera “lógico que los autores que generen más réditos en Sayce (por uso y difusión de su música) tengan más influencia en las decisiones”. La Ley del 1×1 (en realidad el Artículo 103 de la Ley Orgánica de Comunicación-LOC para que los programas radiales difundan en espacios iguales la música de factura nacional que la del extranjero) también ha sido cuestionada por el artista. En julio de 2018 visitó a los miembros de la Comisión de Derechos Colectivos de la Asamblea Nacional -que tramitan las reformas a la LOC- y dijo que, a 5 años de su aplicación, “el crecimiento de la industria del entretenimiento no se ha visto afectada de manera determinante por el 1×1”. En cuanto a la difusión de la música de autores y compositores ecuatorianos, el MCyP no se ha pronunciado ni ha difundido la Antología del silencio. Canción de autor del Ecuador que grabaron 13 artistas en 2015. Entre ellos los compositores Álex Alvear, Gloria Arcos, Hugo Idrovo, Sandra Bonilla o Enrique Males. El último, ganador del Premio Nacional Eugenio Espejo 2018 por su trayectoria. Hace cuatro años se anunció que este disco sería parte de un Fondo Documental (audio, prensa, testimonios, fotografía y video) que no ha tenido continuidad en sus investigaciones y publicaciones por parte del MCyP. En relación a la escritura y el ámbito editorial, la gestión de Pérez Torres dio lugar al Plan Nacional del Libro y la Lectura “José de la Cuadra”. Su gerente es el también escritor Edgar Allan García. El proyecto ha recibido el cuestionamiento de varios autores, principalmente por la reimpresión de las antologías Mujeres que sueñan y Esencial Ecuador Siglo XX. “El Plan no se encarga de pagar regalías directamente a los autores”, indicó García, “son las empresas contratadas las que deben hacerlo, de acuerdo con los respectivos contratos”. Según el funcionario, se han entregado “12 millones de suplementos de lectura a más de cuatro millones de estudiantes fiscales, a través de los libros de texto del Ministerio de Educación”. Entre otros pendientes está la activación de la Red Nacional de Bibliotecas. Y el Ministerio deberá iniciar el proceso de licitación pública para contratar a los organizadores del IV Festival de las Artes Vivas de Loja, que tiene su propia ley y cuyo anterior director artístico, Roberto Sánchez, renunció a la cartera de Estado. (I)

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EL TELEGRAFO 18.06.19 / 2

Artistas protestan en Quito

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Cultura Artistas protestan en Quito Redacción Cultura – 18 de junio de 2019 – 11:33 Los artistas piden garantías a sus derechos laborales y más atención al sector. Los artistas piden garantías a sus derechos laborales y más atención al sector. Foto: Luis Fonseca / EL TELÉGRAFO Al menos 100 personas llegaron la mañana de este martes 18 de junio a la convocatoria que hizo la Red de espacios escénicos, en Quito, para pedir cambios en las políticas públicas del sector cultural. La concentración empezó a las 10:30, en los bajos del Ministerio de Cultura y Patrimonio, en la ciudad de Quito, donde dejaron un pliego con su manifiesto. En este documento, que se puede ver en digital, los actores rechazan la implementación del proyecto Arte para todos, que insiste en organizar la Dirección Cultural de la Presidencia de la República, rechazan el nombramiento de autoridades culturales en los que se toma en cuenta solo su imagen artística; así como consideran que es un “escándalo cómo se ha incumplido la Ley Orgánica de Cultura, puesto que la Presidencia de la República no ha emitido las resoluciones exigidas”. Desde los bajos del Ministerio de Cultura, danzarines, escritores, clowns, entre otros, caminaron hasta la calle Amazonas y Cordero, donde se ubica la sede del Instituto de Fomento de las Artes, Innovación y Creatividades (Ifaic). En el Ifaic, el actor Javier Cevallos Perugachi y otros miembros de la red, que se unieron a esta marcha, entregaron otro pliego de peticiones y pidieron una cita. Los artistas marcharon hacia la sede nacional de la Casa de la Cultura (CCE), el Pabellón de las Artes del núcleo de Pichincha de la CCE y después se dirigieron hacia la Gran Colombia, hacia el centro, a la Plaza del Teatro. Con cantos, bajaron a través de la avenida Amazonas para terminar la manifestación en la Plaza de la Independencia. Nelson Ullauri, Paola de la Vega y la actriz Juana Guarderas son parte de los gestores que lideraron la manifestación. “No queremos cultura de reinas sino que reine la cultura” fue una de las consignas de la marcha. Otra de las consignas que llevaron fue que “a la voz del Carnaval todo artista se levanta a trabajar”. Algunos hablaron de la precarización laboral y de que el Registro Único de Artistas y Gestores Culturales (RUAC) no ha servido para garantizar derechos laborales. Consideran que este registro se usa solo para participar en concursos de fondos concursables. Patricio Viteri, un actor de 50 años que pertenece a Asoescena, llevaba un cartel que decía: “funcionario que no funciona deja al público sin función”. Indicó que el Ministro de Cultura debe ser alguien capacitado para el cargo y cercano al sector. Cree que eso no se cumple con Juan Fernando Velasco, el virtual ministro, y que el actual ministro Raúl Pérez Torres no se ha acercado al sector escénico. (I)

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El Telégrafo 19.06.19

Artistas del país, descontentos con política cultural

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Cultura Artistas del país, descontentos con política cultural Redacción Cultura – 19 de junio de 2019 – 00:00 La marcha recorrió la sede del MCyP, la de IFAC, la Casona-CCE y el Pabellón de las Artes hacia el Centro Histórico. La marcha recorrió la sede del MCyP, la de IFAC, la Casona-CCE y el Pabellón de las Artes hacia el Centro Histórico. Foto: Jhon Guevara / EL TELÉGRAFO Los manifestantes incluyeron la formación de públicos en sus pedidos a las autoridades. Eso permitiría que su trabajo sea sostenible y deje de depender de incentivos. Más de un centenar de artistas dejaron de ensayar y crear sus obras para manifestarse en la capital. En la calle Cristóbal Colón, un policía pidió a los participantes que se apostaran en las aceras del Ministerio de Cultura y Patrimonio (MCyP), pero el grupo fue creciendo y, como estaba programado, tomó la avenida Río Amazonas. Los actores, dramaturgos, músicos, zanqueros, clowns, titiriteros, pintores, escultores, escritores y gestores culturales presentes habían asistido a la convocatoria que la Red de Espacios Escénicos Independientes (RED) nombró “Zapateada nacional por las artes y la cultura”. Todo mientras aún se espera el decreto ejecutivo para el cambio de Ministro del ramo. A dos años y medio de la aprobación de la Ley Orgánica de Cultura (LOC) en la Asamblea Nacional. Mientras, un par de manifestantes sostenía un cartel con la frase “Menos burocracia cultural”. Ellos encabezan la Red entregaban un pliego de peticiones por escrito en el MCyP, luego de haber conformado una asamblea. Entre las exigencias del documento consta que “se haga una revisión profunda de los perfiles de autoridades que no son las ideales para los puestos claves a los que han sido asignados”. Los artistas aluden al ministro y viceministro en funciones, Raúl Pérez Torres y Gabriel Cisneros; al director del Instituto de Fomento a las Artes, Innovación y Creatividad (IFAIC), Ronald Verdesoto; al presidente de la Sede Nacional de la Casa de la Cultura (CCE), Camilo Restrepo, y al director del Núcleo Pichincha-CCE, Luis García. Por ello el recorrido se hizo por los edificios que albergan las oficinas de los tres primeros además del Pabellón de las Artes (Núcleo, Parque El Arbolito), antes de desembocar en la Plaza del Teatro. Interpelaron también a la Comisión de Cultura del Distrito Metropolitano de Quito, y al Secretario de Cultura del Municipio, Diego Jara. “Funcionario que no funciona deja al público sin función”, era la consigna que levantó el actor Patricio Viteri (50 años), miembro de Asoescena (Asociación de Artistas Escénicos Profesionales del Ecuador). “La demanda es que los funcionarios que van a ser autoridades culturales estén mejor capacitados”, explicó. La Red es dirigida por el artista Javier Cevallos −que integra el colectivo Quito Eterno− y tres vocales. Otra de las exigencias es que se aplique la LOC unificando el Sistema Nacional del ramo y “que se prohíba el uso de recursos públicos de cultura para eventos masivos de entretenimiento comercial”. Seguridad social como anhelo Hasta marzo de este año, 15.948 usuarios se inscribieron en el Registro Único de Artistas y Gestores Culturales (RUAC), vigente por mandato legal y que serviría como herramienta para la afiliación de los creadores a la Seguridad Social con condiciones óptimas para su trabajo. La actriz Pilar Olmedo (66), con más de cuatro décadas sobre las tablas, consta en el RUAC, pero asegura que no ha visto beneficios concretos en este. “Exigimos que el sector artístico disponga de los fondos que merece por derecho, de manera justa”. Olmedo tiene dos hijos artistas, el músico Rubén Alvear y la bailarina Belén Alvear. Esta última integra el Ballet Ecuatoriano de Cámara, que cuenta con un seguro, y Rubén tiene mejores condiciones laborales en el extranjero. Otro de los manifestantes, el músico Francisco Valdivieso (31), no está en el RUAC. Sus colegas le recomendaron que se registre y aplique a un fondo para hacer un show en Loja, pero mantiene sus dudas sobre su eficiencia. (I) Marcha Mayoría de teatreros En la marcha hubo una presencia mayor de artistas escénicos, como Sofía Domínguez (32) del colectivo Zuli Teatro en Resistencia. Coincide con otros artistas en que el RUAC no representa mayor ventaja que ser requisito para concursos. 31 meses han transcurrido desde la aprobación de la Ley Orgánica de Cultura, que tomó 10 años de trámite. Otra propuesta concreta La Red propone que se contrate a “productoras autoorganizadas y que se ponga un techo de 10% de ganancia para las productoras de los grandes eventos” financiados por el Estado. Lectura estimada: 3 minutos Contiene: 657 palabras Visitas: 1414 Tags: Ministerio de Cultura y Patrimonio Asamblea Nacional Loja Enlace corto:

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El Telégrafo 19.06.19 / 2

Artistas y autoridades discrepan sobre la Ley de Cultura

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Cultura Artistas y autoridades discrepan sobre la Ley de Cultura Redacción Cultura – 19 de junio de 2019 – 21:01 Artistas y autoridades discrepan sobre la Ley de Cultura Foto: John Guevara | et Mientras un centenar de artistas, gestores y realizadores comunitarios llegaban a la marcha convocada por la Red de Espacios Escénicos (RED), el Núcleo de Pichincha, dirigido por Luis García, convocó a una asamblea a la misma hora. Los artistas de al menos 15 asociaciones autoconvocadas para manifestarse contra la implementación de políticas públicas en el sector y entregar un petitorio a las autoriades estatales, se tomaron el Núcleo de forma representativa y le entregaron a García su manifiesto. A la Red le pareció poco ético que el núcleo convocara a Asamblea a la misma hora y día que la marcha. Sin embargo, según García, esperan reunirse con los representates de la RED y el resto de asociaciones, el próximo 3 de julio, pues dice coincidir en varios puntos con el manifiesto. “Lo que los compañeros manifiestan es algo que hemos dicho desde que nació el núcleo, hace dos años, la Ley Orgánica de Cultura (LOC) y el reglamento no están siendo bien aplicados. Nosotros siempre hemos manifestado eso y las tres asambleas que hemos tenido es para pedir a las autoridades competentes, al órgano rector y al Ministerio de Finanzas, que se cumpla. En ese punto tenemos coincidencia”, dijo el presidente del núcleo. Sin embargo, García no coincide con la petición de los artistas para que se establezcan “perfiles” de las autoridades designadas en el sector, pues en el caso del ministro de cultura, este debe ser elegido por el Presidente de la República; y en el de los presidentes de los núcleos de la Casa, estos se escogen por elecciones. “No podemos cortar el derecho de ser electo a nadie”, dijo García (a fines de 2018, la proforma presupuestaria del Núcleo, que se basó en la ley, fue de $ 3’106.000; les aprobaron $ 640.873). En este sentido, Javier Cevallos Perugachi, vocero de la RED, dijo que “es necesario repensar la idea de cultura, hay gente que no está empapada de las instituciones y que decide las grandes políticas nacionales”. No tiene una postura en cuanto a la posibilidad de que el cantautor Juan Fernando Velasco sea el próximo ministro. “Obviamente en el caso de él no podemos tener una posición porque no sabemos qué va a proponer, ni su visión. Pero no queremos que se siga pensando que un artista, incluyéndonos a nosotros, solo por serlo, está capacitado para ser ministro. La gente que accede a estos cargos no se da cuenta de lo que abarca y eso se está desbordando”, dijo Cevallos. Por su parte, la RED ha convocado a mesas de trabajo para esta y la siguiente semana a fin de tener un mapa antes de las reuniones pedidas a las autoridades estatales, que serían después del 1 de julio. Ronald Verdesoto, director del Instituto de Fomento de las Artes Innovación y creatividades (IFAIC), y uno de los convocados a reunirse con la RED, dijo a este diario que habría pedido agendar un encuentro con los artistas. “Creo que son peticiones legítimas del sector que hay que tratarlas de acuerdo a sus necesidades, sin olvidarse del tema normativo que es el que en administración pública nos dispone cómo trabajar”, dijo Verdesoto. El petitorio pide aspectos muy específicos, entre los cuales “que se promueva la contratación de productoras colaborativas, autoorganizadas y que se ponga un techo de 10% a las productoras de los grandes eventos culturales estatales”. Horas después de iniciada la marcha, el fan page de el Plan Nacional del Libro y la Lectura José de la Cuadra anunciaba “que se encuentra a punto de subir al portal de compras públicas el proceso para la impresión de 21 títulos que serán distribuidos en las bibliotecas del Ministerio de Educación de Ecuador, las ferias del libro y los tambos de lectura”, además de “contratar una productora que se hará cargo de 4 ferias del libro: Manta, Cuenca, y la feria binacional Ecuador – Colombia”. Para Cevallos “el problema va más allá, hay que pensar cuál es la visión de las ferias, si son eventos comerciales o son procesos que atraviesan lo estético, lo artístico y lo cultural del país”. La economista especializada en cultura Gabriela Montalvo coincide con este criterio, pues las ferias del libro no están incentivando al sector editorial. En el caso del Festival de Artes Vivas de Loja, la RED pide que se presente un documento técnico de autosustentabilidad “porque no puede ser que un solo evento tenga un presupuesto tan alto y de manera indefinida”. (I) et

 

El Comercio 18.06.19

La situación en las instituciones culturales movilizó a 15 gremios por las calles de Quito

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18 de junio de 2019 15:50 La situación en las instituciones culturales movilizó a 15 gremios por las calles de Quito 843 “¡Fondos para el arte, no solo para la farándula!”, gritaron colectivos artísticos para clamar por más políticas culturales en una movilización este martes 18 de junio del 2019, en el Centro Histórico. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO “¡Fondos para el arte, no solo para la farándula!”, gritaron colectivos artísticos para clamar por más políticas culturales en una movilización este martes 18 de junio del 2019, en el Centro Histórico. Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO valore Indignado 0 Triste 0 Indiferente 8 Sorprendido 0 Contento 5 Gabriel Flores Redactor (I) LEA TAMBIÉN Mientras Raúl Pérez Torres, ministro de Cultura y Patrimonio, retuiteaba información sobre el dinero entregado, a través de Fondos Concursables, en la provincia de Tungurahua, un centenar de artistas y gestores culturales del país gritaban, en los bajos de esta cartera de Estado, que las políticas culturales no pueden sustentarse de forma prioritaria en este mecanismo de entrega de recursos. La petición fue uno de los gritos de batalla de la marcha que 15 gremios del sector cultural protagonizaron hoy (18 de junio del 2019), una caminata que comenzó a las 10:30 en la avenida Colón, al norte de Quito, y que terminó pasado el mediodía en la Secretaría de Cultura del Municipio, en pleno corazón del Centro Histórico. Acompañados de música, títeres y pancartas en las que se leía frases como ¡Fondos para el arte, no solo para la farándula!, ¡Arte para liberarte!, ¡Exigimos cambios en la construcción y aplicación de políticas culturales!, ¡Y no, y no, no queremos más artes funcionales a intereses personales!, los gremios daban a conocer a los viandantes la crisis, que sostienen, existe en el sector cultural. La primera parada de la marcha fue frente al edificio donde funciona el Instituto de Artes, Innovación y Creatividad (Ifaic). Aquí se escuchó, de manera reiterada, que los cargos de las autoridades culturales no deben responder al cumplimiento de cuotas de partidos, en clara referencia a la filiación política de Ronald Verdesoto, director de este instituto. Una de las voces que no dejó de escucharse durante toda la marcha fue la de la actriz y directora Susana Nicolalde, quien expresó que la importancia de esta movilización radicaba en la unión que al momento tienen los gremios culturales. “Es tiempo -dijo- a través de esta unión lograr que en el país se trabaje en la mejora de las políticas públicas culturales. Lo que queremos es que cambie la institucionalidad pública que termine la burocracia y que se haga cumplir la Ley de Cultura. Más políticas públicas por parte del Ministerio de Cultura fue uno de las reclamos de colectivos culturales en la caminata que se desarrolló este martes 18 de junio del 2019 en las calles de Quito: Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO Ampliar Más políticas públicas por parte del Ministerio de Cultura fue uno de las reclamos de colectivos culturales en la caminata que se desarrolló este martes 18 de junio del 2019 en las calles de Quito: Foto: Julio Estrella/ EL COMERCIO La siguiente parada fue en las instalaciones de la Casa de la Cultura Ecuatoriana donde hubo zapateada y vítores en contra del proyecto Arte para todos impulsado desde la presidencia. Javier Cevallos Perugachi, vocero de la Red de Espacios Públicos Independientes -el gremio que convocó a esta marcha-, explicó que “a pretexto de apoyar el arte, después de años de abandono, se está creando un evento ‘salvador’ creado por el mismo funcionario que diseñó el Circo Social y la Fundación Teatro Sucre. A ese proyecto le van a dar 23 millones para dos años mientras el presupuesto del Ministerio de Cultura para este año es de USD 28 millones”. “¡Despierta artista que somos gente lista, unidos en la lucha si el Estado no escucha!”. Esta frase se repitió varias veces mientras la marcha ingresaba al Centro Histórico. La lucha a la que hacían referencia incluye la creación de un régimen especial de seguro social que fue ofrecido hace más de dos años y que hasta la fecha no se ha concretado. En su paso por el Teatro Sucre, los reclamos se orientaron a pedir una auditoría del trabajo realizado por Chía Patiño, la anterior directora de la fundación. En uno de los carteles que se alzó en medio de la plaza se leía ¡Queremos una Ley del Teatro! Con los cánticos a voz de jarro y acompañados con el sonido de tambores, la marcha llegó hasta la Secretaría de Cultura donde los gremios reclamaron la presencia de Diego Jara, Secretario de Cultura. A su salida, el funcionario, quien está en el cargo hace 18 días en remplazo de Pablo Corral, señaló que todos los pedidos serán estudiados y se fijarán fechas para reuniones con los voceros de cada gremio. Con esta movilización los actores y gestores culturales del país esperan que en pocas semanas también se activen mesas de diálogo con la Casa de la Cultura Ecuatoriana y el Ministerio de Cultura y Patrimonio para tratar de superar la crisis institucional que vive el sector.

 

 

¡Que la marcha no se agote!

Actores y gestores culturales proponen una agenda común para hacer de las políticas públicas del sector un asunto verdaderamente público. La marcha del 18 de junio pasado desató un proceso de reactivación de las organizaciones culturales y de los colectivos, orientados hacia el rompimiento de las dinámicas clientelares e ineficientes de la institucionalidad cultural ecuatoriana. Este análisis de Paola de la Vega se incorpora al debate.

Por Paola de la Vega Velasteguí

Escribo estas reflexiones desde el cuestionamiento permanente y las preguntas irresueltas. Hace algunos años, las prácticas político-organizativas y de producción colectiva en las que participan trabajadores de las artes y la cultura se me volvieron una preocupación en la acción, el acompañamiento, la investigación y la docencia universitaria. Algunxs colegas a quienes respeto profundamente han interpelado mi necedad e interés por este asunto laberíntico, que ha estado condenado a la cooptación institucional, a las negociaciones de agendas particulares y gremiales y al orden impuesto en la administración cultural de turno, marcada en Ecuador tanto por linajes coloniales como por una izquierda misionera que reproduce lógicas hacendatarias y patriarcales desde hace décadas, y que continúa deslizándose en el poder institucional, moviendo los hilos de la política partidista y clientelar del favor. Sin embargo, sé que la cooptación y la difuminación de las demandas colectivas siempre son parciales y la disputa resurge inesperadamente por diversas motivaciones.

La marcha ocurrida el 18 de junio pasado en Quito, convocada por la Red de Espacios Escénicos Independientes, evidencia lo mencionado. Esta movilización volvió a poner a la organización colectiva –que desde varios años no ponía el cuerpo en las calles– en la escena pública de la cultura. El gesto en sí mismo me devolvió la esperanza. Vivo en el día a día el hastío, cansancio y desgano de agentes culturales con quienes tengo la oportunidad de conversar, sobre todo estudiantes. Sus ideas, sus proyectos y sus creaciones se sitúan dentro de un espacio medio y contradictorio, de difícil definición: no confían en las instituciones culturales que han perdido su capacidad de representatividad política y convocatoria; pero a la vez, son conscientes de que las necesitamos, aunque de otro modo.

la marcha
Foto: Paola de la Vega Velasteguí.

Pensar otras instituciones culturales requiere de una agenda colectiva, de acuerdos mínimos comunes, de un horizonte. En este país, es imposible –me dicen–; nuestra cultura política es caudillista, no es asamblearia ni deliberativa; la disputa central en cualquier forma de organización barrial, organizativa, universitaria, acaba centrándose en lo presupuestario, opacando el interés por “lo público”. He sido testigo de cómo una y mil veces la posibilidad de un nosotros, de un proyecto que empieza a gestarse en talleres y asambleas, pierde fácilmente piso cuando el debate político se reduce al “fondo”. He visto cómo se disuelven organizaciones cuando el gobierno cultural del benefactor de turno ofrece dineros que empujan a negociaciones individuales, en la búsqueda de aliviar necesidades inmediatas de supervivencia, y que terminan por fragmentar la organización. He visto también, en la última década, cómo “el fondo” entorpece el funcionamiento de una brújula ética de la empatía y la solidaridad entre pares. El presupuesto público para cultura, por supuesto, es fundamental, es vital, pero la base de sus definiciones, usos y administración es claramente política; para ello, además de la voluntad necesaria de los gobiernos, datos económicos y herramientas técnicas, necesitamos establecer acuerdos mínimos estructurales de un nosotrosen el que ‘lo nacional’ y ‘la patria’ son hoy insuficientes para explicarnos culturalmente.

Insisto: un proyecto político no puede ser exclusivamente presupuestario; no se resuelve ni con la entrega dispersa de recursos ausentes de un marco de política pública ni con la institucionalización de algunas de nuestras demandas colectivas. En la disputa política, el conflicto no puede agotarse, es permanente y a la vez se redefine. La razón de ser de la organización colectiva es sobre todo la pregunta, el cuestionamiento. En las luchas culturales, conseguir herramientas legales y administrativas de exigibilidad de derechos no puede clausurar el conflicto. Tampoco –dice Marina Garcés– podemos quedar atrapados en nuestras propias palabras, desconectándonos de las necesidades vitales que las impulsaron; nuestras palabras deben ponerse constantemente en crisis para dar paso a lo que aún está por pensar.

¿Arte para todos?

El ejemplo coyuntural sobre “el fondo” como centro del conflicto se expresa hoy en el silencio y el acuerdo que parcelas de artistas y gestores muestran frente al proyecto Arte para Todos, promovido por una institución cultural paralela desde la Presidencia de la República, que ha ofrecido un sueldo por algunos meses para unos cuantos artistas. Las negociaciones tácticas, en este sentido, terminan por situarse en lo que Garcés denomina “el espacio neutro del mercado de las oportunidades” y no en pocos casos en el oportunismo político que solo “calcula los costes y beneficios de cada relación o decisión”.

la marcha

En este contexto, ¿cómo pensamos lo colectivo, la movilización y la organización en ausencia de garantías estructurales de Estado para el desarrollo de nuestro trabajo? ¿Cómo construimos un horizonte político cuando la autoexplotación, la práctica cultural feminizada y el entusiasmo de los que habla Remedios Zafra, sostienen el aparato productivo de la cultura? Y en este sentido, ¿cómo el trabajo colectivo organizado y la autogestión no acaban solapando y haciéndole el juego a un Estado vago que luego se enorgullece y capitaliza políticamente expresiones simbólicas?

Es claro que la profesionalización intensiva de agentes culturales y el crecimiento constante de ofertas de formación académica especializada, a nivel global y en Ecuador, han puesto sobre la mesa el asunto del “trabajo cultural” en las demandas especialmente gremiales del país. Cientos de artistas, gestores, críticos, editores, museógrafos y un largo etcétera con títulos de tercer y cuarto nivel empiezan a ver reducidas las posibilidades de vivir de su profesión; en el mejor de los casos, consiguen uno que otro free lance o ‘chaucha’, ayudas familiares y trabajos en otras actividades que les permitan solventar, al menos, las mínimas condiciones materiales de vida.

En este texto, no interesa debatir la precarización, sino entender que el trabajo debería hoy ocupar el centro de una agenda de política pública cultural en su dimensión más integral, planteándose interrogantes no solo sobre una “clase creativa profesional” sino sobre los modos heterogéneos de producción y trabajo cultural “no especializado” en contextos localizados. Hay que tener cuidado con poner énfasis exclusivo en la profesionalización que termina por convertir en único interlocutor válido en cultura para el Estado –a nombre y en supuesta representación de “la sociedad civil”– a una clase profesional y a su organización gremial, descuidando a infinidad de prácticas, relaciones culturales, expresiones  y agentes sociales, reducidos a la definición de “públicos” o “consumidores” de cultura.

“Lo específico desarticula” –dijo el actor y gestor Javier Cevallos en una reunión que mantuvimos pocos días después de la protesta del 18 de junio–, refiriéndose a las agendas específicas que entorpecen la fuerza política y la continuidad de esta marcha. Las demandas gremiales –necesarias, en cierta medida, para fomentar políticas de fomento y trabajo especializadas– también pueden parcializar las disputas y agotar el debate en el lobby político del cóctel y la antesala. Para que la cultura sea un asunto público necesitamos construir una agenda común de la cultura, como un asunto de interés público; necesitamos una política del contagio.

la marcha
Foto: Paola de la Vega Velasteguí.

*Paola de la Vega Velasteguí es Licenciada en Comunicación con mención en Comunicación y Literatura por la Pontificia Universidad Católica del Ecuador, Quito, (PUCE); es Magíster en Gestión Cultural, por la Universidad Carlos III de Madrid, Candidata a Doctora en Estudios Culturales Latinoamericanos, por la Universidad Andina Simón Bolívar, Sede Ecuador, Quito, (UASB-E), donde se desempeña como coordinadora académica del programa de la Maestría de Gestión Cultural y Políticas Culturales.

 

¡Que la marcha no se agote!

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