El IFAIC sigue ‘dando largas’ a los beneficiarios de los Fondos Concursables

El IFAIC sigue ‘dando largas’ a los beneficiarios de los Fondos Concursables

AUTORIDADES. María Teresa Galarza, directora del IFAIC, y Juan Fernando Velasco, ministro de Cultura.

Los artistas y gestores beneficiarios de los Fondos Concursables del Instituto de Fomento de las Artes, Innovación y Creatividades (Ifaic), una línea de apoyo para proyectos artísticos y culturales que está bajo responsabilidad del Ministerio de Cultura y Patrimonio, denunciaron a través de un comunicado de prensa el incumplimiento en los procesos de seguimiento y pago de los rubros a los que se hicieron acreedores en la convocatoria 2018-2019.

En un documento firmado por alrededor de 30 representantes de colectivos culturales de todo el país, se señaló que la institución pública “ha evidenciado su falta de procesos, gestión, capacidad resolutiva y aptitud de su personal técnico, en una alarmante administración que es desfavorable para el sector cultural”.

Luego de una reunión con representantes del Ifaic, el viernes, los implicados siguen a la espera de una respuesta.
Problemática
La lista de ganadores de la convocatoria se dio a conocer en diciembre de 2018, con 144 proyectos beneficiados. No obstante, hubo retrasos en el cronograma de firma de convenios y desembolsos de los incentivos.

La falta de información se alargó durante cuatro meses, por lo cual los perjudicados se reunieron con la directiva del Ifaic, del Instituto de Cine y Creación Audiovisual (ICCA) y el gerente del Banco de Desarrollo del Ecuador, entidad que financia los fondos públicos.

“Este retraso trajo como consecuencia que todos los proyectos ganadores tuvieran que mover sus cronogramas, afectando agendas y patrocinios en un serio perjuicio al quehacer cultural”, indica el documento.

A finales de año, el conflicto se repitió en la gestión del cierre de proyectos y los pagos finales. En noviembre se mantuvo una nueva reunión con las autoridades del Ifaic, cuya directora ejecutiva es actualmente María Teresa Galarza, quien asumió el cargo en octubre.

En dicho encuentro se llegaron a acuerdos para resolver las inconformidades de los implicados, de los cuales afirman, “ninguno se ha cumplido hasta la fecha”. También se menciona el envío de una carta al ministro de Cultura, Juan Fernando Velasco, de la cual no han tenido respuesta.

Falta de protocolos
El cronista guayaquileño Jorge Martillo Monserrate fue uno de los ganadores de los Fondos Concursables 2018-2019. Su propuesta fue la publicación de la obra ‘El carnaval de la vida de Julio Jaramillo’.

La escritora Andrea Crespo Granda, su esposa y garante en el proyecto, indica que presentaron el cierre del mismo el 9 de octubre, después de lo cual, según la normativa, el Ifaic tenía 10 días laborables para responder, lo cual no sucedió.

“Hay falta de comunicación, cuando buscamos una respuesta nos han dicho que en Quito no dan paso a los trámites. Cuando estuve en Quito en diciembre, por la Feria del Libro, me dijeron que a ellos no les compete aprobar el proyecto, sino a los técnicos zonales, en este caso, de Guayaquil”, comentó.

Su caso evidencia otro de los reclamos de los perjudicados: la falta de coherencia entre las diligencias que lleva a cabo la sede principal del Ifaic, en la capital, y las de sus representaciones provinciales, por lo cual solicitan “la unificación de protocolos para seguimiento y gestión”.

Sobre premio municipal Joaquín Gallegos Lara 2019 (Novela)

LISTOS LOS GANADORES DE LOS PREMIOS MUNICIPALES 2019

LISTOS LOS GANADORES DE LOS PREMIOS MUNICIPALES 2019

Por resolución del Concejo Metropolitano de Quito, en reunión del martes 26 de noviembre, se aprobaron los veredictos de los ganadores y ganadoras de los Premios Municipales 2019 en los ámbitos CULTURALES, ARTÍSTICOS, CIENTÍFICOS Y EDUCATIVOS.

Estos reconocimientos otorga el cuerpo edilicio con motivo de la celebración del Día de la Interculturalidad Quiteña, cuya ceremonia se realizará el domingo 01 de diciembre, a las 19:00, en el Teatro Capitol.

Las postulaciones fueron presentadas con el apoyo de un miembro del Concejo Metropolitano, una organización social legalmente constituida, la empresa editorial que publicó la obra o la produjo, o por un grupo de personas proponentes y se receptaron desde el lunes 05 de agosto del 2019 hasta el viernes 13 de septiembre de 2019, en el Centro Cultural Benjamín Carrión, las cuales debieron cumplir obligatoriamente los requisitos detallados en la página web: www.quitocultura.com, correspondiente a Premios Municipales 2019.

CUADRO DE GANADORES, JURADOS Y VEREDICTOS DE LOS PREMIOS CULTURALES, ARTÍSTICOS, CIENTÍFICOS Y EDUCATIVOS 2019

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Isabel Tobar Guarderas (Ciencias sociales)Obras Concursantes: 37 Extractivismo, (neo)colonialismo y crimen organizado en el norte de Esmeraldas Michel Lapierre Robles y Aguasantas Macías Marín Dr. Jorge Daniel VásquezMg. Sofía Luzuriaga

Dr. Rafael Polo

“Por su contribución al estudio del Ecuador desde el análisis de las estructuras y las prácticas de la violencia y el racismo, con una mirada disciplinar abarcante, con una comprensión de los procesos en la larga duración y con un anclaje transversal en la desposesión territorial y simbólica. El texto resume la necesidad de mirar los problemas estructurales como vehículo explicativo de los procesos de acumulación desde la economía política, la antropología, la historia y la sociología”

 

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Enrique Garcés (Ciencias biológicas)Obras Concursantes: 7 Arrinconados en la selva. Salud mental y educación en las comunidades Waorani de Guiyero, Timpoka y Ganketapare Marie-France Merlyn Sacoto Mg. Tatiana JaramilloDra. Nora Oleas

Mg. Patricio Mena

“Por ser una obra innovadora que trata un tema poco explorado sobre la salud mental y la educación en un grupo humano particularmente complejo y amenazado. El manejo conceptual de la información y las actividades planteadas en la metodología están de acuerdo con la propuesta de la obra. Todo esto, sumado a una presentación atractiva y un estilo claro y fluido, la convierten en una obra de impacto.”

 

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
José Mejía Lequerica (Historia nacional y ciencias políticas)Obras Concursantes: 22 De esclavizados a comuneros. Construcción de la etnicidad negra en Esmeraldas, siglos XVIII-XIX Rocío Rueda Novoa Dra. Viviana Velasco

Mg. Luis Esteban Vizuete

Dra. María Elena Bedoya

“Por su gran aporte historiográfico pues al abordar la construcción de la etnicidad negra en los siglos XVIII y XIX se enfrenta a la dificultad de acceso a las fuentes, reconstrucción de las voces y los sujetos históricos estudiados, y a la escasa bibliografía sobre el tema. El libro de Rocío Rueda provoca una reflexión en el presente al conectar las narrativas históricas con las problemáticas locales y globales vinculadas al racismo, la exclusión y la invisibilización de diversas poblaciones. Además pone en evidencia las estrategias de acción política de estas comunidades para reproducir su vida cotidiana y su resistencia a los poderes hegemónicos.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Jorge Carrera Andrade (Poesía)Obras Concursantes: 42 Oscuridad arriba Antonio Correa Losada Mg. Santiago VizcaínoDra. Sonia Manzano

Esc. Roy Sigüenza

Libro “cuyos textos de hondo y maduro lirismo ofrecen como rasgo recurrente la construcción de estructuras precisas de insólita calidad estética.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Joaquín Gallegos Lara (Cuento)Obras Concursantes: 23 El manual de la derrota José Hidalgo Pallares Lic. Sandra ArayaDra. Álvaro Alemán

Mg. Marcela Rivadeneira

“Debido a la cohesión conceptual del libro que revela una sensibilidad que emerge de forma paulatina a lo largo del texto. Se evidencia también una meditación sobre la masculinidad contemporánea. También hemos considerado que la curaduría editorial del libro es destacable.”

 

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Joaquín Gallegos Lara (Novela)Obras Concursantes: 24 El nuevo Zaldumbide Salvador Izquierdo (Jorge Izquierdo Salvador) Dr. Francisco ProañoDra. Alicia Ortega

Dr. Esteban Mayorga

 

Otorgar el premio por: “Su capacidad lúdica de interpelar a una obra y figura relevante del canon ecuatoriano. La construcción de una escritura que pone en juego una multiplicidad de registros narrativos. La consecución de un universo ficcional que pone en movimiento la sensibilidad lectora. La búsqueda de abrir relatos alternos de cara al formato del libro en sí como objeto”.

“Francisco Proaño quisiera dejar claro que coincidiendo en los valores señalados por los jurados Alicia Ortega y Esteban Mayorga sobre El nuevo Zaldumbide, otorga su voto por la novela La escalera de Bramante del autor Leonardo Valencia, en consideración a las calidades estructurales y estilísticas de un texto en el que se imbrican convincentemente varias dimensiones culturales, políticas y estéticas.”

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Joaquín Gallegos Lara (Teatro)Obras Concursantes: 3 El jurado lo declaró desierto Mg. Gabriela PonceMg. Santiago Villacís

Inv. Genoveva Mora

“En sus deliberaciones ha reconocido el potencial de las obras participantes. Sin embargo, considera que no cumplen con los expectativas dramatúrgicas para obtener uno de los premios que representa a la ciudad, razón por la cual ha decidido declarar desierto el Premio Joaquín Gallegos Lara, Categoría Teatro.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Manuela Sáenz (Género)Obras Concursantes: 7 Moral y orden. La delincuencia y el castigo en los inicios de la modernidad en Ecuador Ana María Goetschel Dra. Soledad Álvarez

Dra. Sofía Zaragocín

Dra. Cristina Burneo

Moral y orden se constituye en un aporte excepcional de la teoría feminista de Estado y del pensamiento feminista sobre prisiones a la reflexión contemporánea. El pensamiento de Ana María Goetschel, original, riguroso, abarcador y enormemente íntegro, es fundamental para comprender el presente de la violencia de Estado y los cuerpos que éste selecciona hoy para reprimir y anular.” (Fragmento del veredicto)
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Darío Guevara Mayorga(Cuento): 26

 

Niños de agua Sandra de la Torre Guarderas Mg. Miriam NavarreteMg. Reyva Franco

Mg. Emilia Andrade

“Debido a la temática novedosa, abordaje de un tema actual y complejo, por el buen uso de recursos literarios como la metáfora y el juego intertextual, y la resolución esperanzadora del conflicto, potenciada por un final abierto.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Darío Guevara Mayorga(Novela)

Obras Concursantes: 20

Maura Marialuz Albuja Bayas Mg. Carolina Bastidas

Mg. Santiago Andrade

Mg. Mildred Nájera

“Debido a que es una narración que presenta la historia desde diversos ángulos y tiempos, haciéndolos converger sin afectar el hilo narrativo. Logra retratos y voces verosímiles de los personajes. Posee una trama que envuelve con indicios bien conectados y un relato redondo en la identificación de emociones entre personajes, como espejos. Tiene un manejo del tiempo y espacio original, acorde con el tono de la historia. Maura es una historia terrible, trágica, atenuada con la belleza del lenguaje y necesarios toques de humor”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Darío Guevara Mayorga(Poesía)

Obras Concursantes: 5

El jurado lo declaró desierto Mg. Miriam NavarreteMg. Reyva Franco

Mg. Emilia Andrade

“Declarar DESIERTO el Premio Darío Guevara Mayorga, Categoría Poesía debido a que ninguna de las obras, en su conjunto, destaca por su calidad literaria para ser considerado ganador dentro de los premios de la ciudad.”

 

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Darío Guevara Mayorga(Ilustración gráfica)
Obras Concursantes: 59
Un amigo inesperado Santiago González Ilus. Sofía AcostaMg. Gisela Calderón

Ilus. Gerald Espinoza

“Debido a su coherencia gráfica y textual, logrando una obra sólida que refleja su oficio como ilustrador y autor”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
José Peralta (Crónica y testimonio periodístico)Obras Concursantes: 9 Volcánica Sabrina Duque Mg. Santiago RoseroLic. Mónica Almeida

Mg. Fausto Rivera

“Obra que presenta un adecuado equilibrio entre estilo narrativo e información de fondo. Se trata de una propuesta que hilvana una historia personal con una atenta observación de los acontecimientos políticos y sociales de su país de adopción, Nicaragua. La autora, mientras reflexiona acerca de la importancia de os volcanes en la historia y en la vida cotidiana de los nicaragüenses, asiste a la revuelta social de abril del 2018 en contra de Daniel Ortega, y logra articular, de una manera atractiva y rigurosa, una historia compacta que abre una ventana para que los lectores puedan entender la realidad contemporánea de ese país.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
José María Velasco Ibarra (Derecho Público)Obras Concursantes: 13 El deber de contribución al gasto público Eddy María de la Guerra Zúñiga Dr. José SuingDr. Emilio Suárez

Dr. Diego Peña

“Debido al adecuado y profundo tratamiento al tema específico del derecho financiero que contribuye a la discusión de esta área del derecho. El jurado quiere resaltar el rigor académico de la obra.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Augusto San Miguel (Video de corta duración)Obras Concursantes: 4 Ovejas Daniel Yépez Brito Cineasta Ana Cristina BarragánCineasta Rafael Barriga

Lic. Paúl Narváez

“Por su logrado trabajo con la metáfora entre realidad y ficción y su bello abordaje de la fragilidad de los seres vivos.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Ernesto Albán Mosquera (Video de mediana y larga duración)Obras Concursantes: 7 Espinos y cardos Andrea Miranda Salguero Cineasta Ana Cristina BarragánCineasta Rafael Barriga

Lic. Paúl Narváez

“Por su retrato a profundidad de un personaje de la ruralidad desde una mirada autoral honesta.”

 

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Agustín Cuesta Ordóñez (Producción cinematográfica)Obras Concursantes: 4 Estación Polar David Holguín Cineasta Ana Cristina BarragánCineasta Rafael Barriga

Lic. Paúl Narváez

“Por ser un documento histórico que retrata una generación y una época en Quito con un tono arriesgado.”
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Francisco Tobar García (Producción Teatral)Obras Concursantes: 17 Papakuna, Agroteatro Cómico Cultural Colectivo Yama Mg. Dolores OrtizMg. Andros Quintanilla

LIc. Tanya Sánchez

“Por su pertinencia temática y profundidad investigativa que se ve reflejada en una puesta en escena cuidadosamente estructurada que integra de forma consistente e innovadora los lenguajes de su partitura escénica. Se resalta el aporte que esta obra hace a las artes escénicas locales al incluir en su propuesta a públicos diversos”.
PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Sixto María Durán(Música académica)

Obras Concursantes:  12

Composiciones para un violoncello Ana González Gamboa Mas. Jorge CamposMas. Pablo Guerrero

Mas. Andrés Torres

“Debido a sus cualidades técnico-musicales innovadoras, con lo que aporta de manera significativa a la renovación del lenguaje musical.”

 

 

PREMIO OBRA GANADORA AUTOR JURADOS VEREDICTO
Luis Alberto Valencia (Música popular ecuatoriana)Obras Concursantes: 12 Tejiendo sonidos de la tierra Agrupación Awak Taki Grecia AlbánMariela Condo

Hernán Guerrero

“Por la originalidad de su propuesta, la composición y arreglos musicales, y su capacidad de transmitir emociones universales a través de la música tradicional.”

MENCIONES

PREMIOS TITULO AUTOR
José Mejía Lequerica (Historia nacional y ciencias políticas) Fidelismo, realismo y contrarrevolución en la Audiencia de Quito Alexandra Sevilla Naranjo
José Mejía Lequerica (Historia nacional y ciencias políticas Incivil y criminal. Quito como escenario de construcción estatal de la delincuencia entre los decenios 1960 y 1980 Andrea Aguirre Salas
Jorge Carrera Andrade(Poesía) Dammerung (o cómo reinventar a los ídolos) Juan Romero Vinueza
Jorge Carrera Andrade(Poesía) Deterioro Rocío Soria
Joaquín Gallegos Lara(Cuento) La primera vez que vi un fantasma Solange Rodríguez Pappe
Manuela Sáenz(Género) Los senos maravillosos Karina Sánchez
Darío Guevara Mayorga(Novela) Bolundún Ana Carlota González
Darío Guevara Mayorga(Ilustración Gráfica) ¡A comer! Recetario ilustrado de los pueblo del Ecuador Alice Bossut y Marco Chamorro
Darío Guevara Mayorga(Ilustración Gráfica) Quito Roger Ycaza
Ernesto Albán Mosquera (Video de mediana y larga duración) Huaca Mishell Echeverría Borja
Sixto María Durán(Música académica) Gotas de rocío en la warmi rasu Wilson Haro López
Sixto María Durán(Música académica) El Quinde, el fuego y el gigante Jorge Oviedo Jaramillo
Sixto María Durán(Música académica) Dúo No.1 Christian Javier Arias
Luis Alberto Valencia (Música popular ecuatoriana) Vientos Mitad del Mundo Quinteto Vientos Mitad del Mundo
El Telégrafo, 12 de enero 2020
Alicia Ortega

Escribo y leo contra las certidumbres autoritarias

Alicia Ortega Caicedo.
Crítica literaria y docente

Tras el fallo de los Premios Culturales, Artísticos, Científicos y Educativos 2019 del Municipio de Quito, se ha cuestionado al jurado y sus lecturas. 1.- La potencia de lo múltiple Se me acusa, como parte del jurado que confirió el Premio Joaquín Gallegos Lara 2019 a la novela de Salvador Izquierdo, de “cierta opacidad en los propósitos”: “La prueba de ello está en los textos”, dice Fernando Balseca en “¿Qué significa un premio literario?” (El Universo, diciembre 20). Los textos aludidos son El nuevo Zaldumbide, de Izquierdo, y La escalera de Bramante, de Leonardo Valencia. Comienzo por señalar que los textos no son cosas muertas que portan “pruebas” irrebatibles por fuera del acto de lectura. Nada más carente de soporte que pedirle a un texto “pruebas” para demostrar que es mejor que otro. Lo polémico del asunto es que las acusaciones esgrimen tales criterios solo porque no fue premiada la novela por ellos preferida. Es decir, si mi lectura no coincide con la tuya es denostada. Sabemos por la historia colonial, patriarcal e inquisitorial que existe una vieja tradición persecutoria de cacería de brujas: mi verdad es herejía, mi posición es ilegítima, mi voz un ininteligible parloteo. Esa pretensión de objetividad quiere basarse, según el artículo, en medibles criterios de número de páginas, tamaño de letra y sello editorial. Conviene recordarle al autor de tales argumentos que esos criterios pertenecen al ámbito de la diagramación y del mercado. Carlos Arcos, en “Yo, lector, y el Premio Joaquín Gallegos Lara” (Plan V, 1 de diciembre) también se vale de una exigencia de objetividad: “Algo de objetividad debe fundamentar sus decisiones”, le reclama al jurado. Sostiene que “solo el tiempo podrá dar a una novela el lugar que le corresponde en el torrencial río de la literatura”. ¿Cuál es “el” lugar que a un libro le corresponde? Un texto vivo ocupa y activa más de uno. Señores, no me interesa la “comprobación objetiva”. Cuidemos que no todo sea visible, susurran las brujas. Cuidemos los mantos, las torsiones, los intersticios, la potencia de lo múltiple, de lo imprevisto, de las incertidumbres, de los devenires que rompen todo modelo unificador. 2.- Corifeo en tres escenas I. Arcos, a partir de una sesgada y descontextualizada lectura que hace de mi libro Fuga hacia dentro. La novela ecuatoriana en el siglo XX. Filiaciones y memoria de la crítica literaria (2018), plantea que no he sido honesta en mi juicio al momento de premiar a Izquierdo, puesto que dado mi “radical desacuerdo” con el libro de Valencia, El síndrome de Falcón, no he sabido leer su novela concursante. Es decir, ¡porque no concordamos en nuestras lecturas pone en duda mi honestidad profesional! ¿Será que cada quien juzga en función de cómo actuaría poniéndose en el lugar del otro? ¿Por qué el “yo lector” opta por poner en entredicho el juicio crítico de quien no piensa como él? ¿Vieja práctica patriarcal esa de señalar, desacreditar, acusar, deslegitimar los criterios de una mujer? ¿Resulta tan insoportable la alteridad? Solo en ámbitos de autoritarismo se desestima el posicionamiento distinto y diferente, el pensamiento que disiente. II. Leonardo Valencia circuló el 19 de diciembre de 2019, en Facebook, el texto “En homenaje a Lupe Rumazo”, en el que lamenta la injusticia que la crítica ecuatoriana ha cometido con la escritora mencionada. Como “hecho” probatorio, reclama la ausencia de Rumazo en mi libro Fuga hacia dentro. Valencia afirma: “Hay un cierto infantilismo generacional en la apresurada acusación a los intelectuales hombres de no dar cuenta de escritoras, cuando ellas mismas no lo han hecho. La injusticia literaria en el caso de Lupe Rumazo no tiene género, pero sí condición moral: la desidia o la simple pereza intelectual”. ¿A qué generación se refiere? Imposible de responder porque no ofrece ningún nombre (solo el mío es claro porque soy la autora del libro cuestionado). Sí me queda clara la naturaleza de la acusación de “infantilismo”: típicamente misógina. Conocemos el vocabulario utilizado cuando los hombres se arrogan la autoridad de la verdad: Ustedes mujeres, repite el corito, no saben nada. Son inmaduras. Son infantiles. La segunda acusación apela a la “moral”, en nombre de una supuesta “desidia” y “pereza intelectual”. Aquí vale una precisión. Recordarle que en 2004 Jorge Enrique Adoum coordinó, con Editorial Eskeletra, una Antología Esencial Ecuador Siglo XX, en cinco tomos. El volumen dedicado al cuento ecuatoriano, a mi cargo, incluyó a Lupe Rumazo. Y esa decisión respondió al magisterio de Cecilia Ansaldo. Fue Cecilia quien no dejó nunca de referirse a ella desde hace varias décadas en su infatigable trabajo por destacar el aporte de escritoras ecuatorianas. Importa también subrayar que mi libro sobre la novela ecuatoriana no se propuso dar cuenta de la totalidad de las novelas escritas en el país en el lapso de cien años. No es un libro de historia, ni tiene un afán enciclopédico. Como todo trabajo de investigación, su corpus responde a un conjunto de preguntas que me acompañaron: la narrativa realista de los 30, sus disputas con la vanguardia, la producción crítica literaria de la primera mitad del siglo XX, los debates en torno a la obra de Jorge Icaza y Pablo Palacio, la representación del sujeto intelectual como eje articulador de un significativo corpus novelístico y ensayístico de la segunda mitad del siglo pasado. Señores, no hace falta que enmienden o completen mi lista de novelas estudiadas. Elaboren sus propias lecturas y hagan buena plana, no vaya a ser que la desidia y la pereza les gane. III. Wilfrido Corral publica en la revista Casa Palabras, # 41, “De la crítica nacional a una nacionalista”. Además de decir lo que debía yo haber hecho y cómo (más una suma de calificativos vilipendiosos), hay dos momentos que exigen detenimiento. Asevera que mi libro Fuga hacia dentro ha sido escrito con “fidelidad ideológica y metodológica a una universidad estatal estadounidense, con mayor rédito para redentores del ‘Otro’ preocupados por interpretaciones nativas in situ”. La universidad a la que se refiere con afán denostador es la de Pittsburgh, cuyo Departamento de Lenguas y Literatura Hispanoamericana es uno de los más prestigiosos en el medio académico, que tiene a su haber docentes de tan alto rango como Antonio Cornejo Polar, John Beverley, Gerald Martin, Mabel Moraña, Áurea Sotomayor, Juan Duchesne, Jêrome Branche, y puedo seguir con la lista de quienes han sido mis maestras. ¿Y ese menosprecio hacia el “Otro”? ¿Incomodidad con respecto a los estudios culturales, latinoamericanistas, poscoloniales, decoloniales, feministas? ¿Minimiza lo que no conoce? El segundo momento es la acusación de “patriarcalismo” a mi ejercicio crítico por no incluir a Lupe Rumazo en mi estudio y porque disiento de las tesis de Valencia. Lo que me sorprende es la utilización del calificativo por parte de quien ha recurrido a formas de violencia patriarcal en el mismo artículo. Con respecto a mi crítica a El síndrome de Falcón, dice: “Es una crítica débil al enfocarse en lo que cree que le falta en vez de lo que sí contribuye Valencia”. ¿Por qué Corral no pone en práctica lo que predica? Es decir, ¿su crítica a mi libro es débil porque no observa sus contribuciones? Mejor escriba una historia de la literatura ecuatoriana, elabore su corpus y se ponga a leer la producción ecuatoriana actual, que, por cierto, desconoce. De lo contrario, difícil comprender cómo puede afirmar en una entrevista publicada el 25 de junio de 2019, en El Comercio, que en nuestro país algunas autoras “se han puesto de moda”, y se pregunta: “¿Qué hubiera pasado si las novelas de estas autoras (no dice sus nombres, dice “algunas”) hubieran sido publicadas por editoriales nacionales como Eskeletra o El Conejo? Yo sospecho que, con la excepción de Mónica Ojeda, se hubieran quedado en nada”. La literatura ecuatoriana escrita por mujeres hoy en día ha renovado con estremecedora fuerza nuestro escenario literario. Son muchas las escritoras que nos representan, que son premiadas, leídas, antologadas, invitadas, publicadas dentro y fuera del país. ¿Cómo nombramos esa manera de descalificar el trabajo de mujeres sobresalientes? 3.- Por la belleza de las cosas que subsisten fragmentadas, vacías de finalidad Balseca sostiene también que la novela galardonada es “una reflexión sin invención, como algunas apuestas narrativas de hoy”. Por los argumentos presentados, que reducen la novela a “una narración bien escrita que registra cómo el regalo de un abuelo puede despertar significados muchos años después”, sospecho que aquello de la falta de invención quiere decir ¿falta de imaginación narrativa? En el ensayo de Didi-Hubeman, Cuando las imágenes tocan lo real, me encuentro con esta provocativa línea: “Es una enorme equivocación el querer hacer de la imaginación una pura y simple facultad de desrealización”. La imaginación no es una entelequia desasida de la realidad, descosida de la materialidad de quien escribe y en la que ella habita. No pertenece a una realidad etérea y vaciada de materia corporal. En resonancia con estas ideas, ¿acaso el documento o la memoria están despojadas de fuerza imaginativa? El nuevo Zaldumbide pone en crisis la forma novela tradicional. La voz del narrador explora múltiples derivas a partir de un poderoso juego creativo de conexiones e itinerarios que ensambla infatigablemente el ahora de la escritura con fragmentos de una memoria autobiográfica. Me gusta la provocadora mostración del archivo que esa voz inquiere: el archivo literario ecuatoriano al que no deja de remitirse de manera lúdica, para apropiarse de libros, biografías, novelas que el autor trasiega y trae a la escena narrativa. Porque de una reflexión acerca de la lectura y de la escritura se trata, de filiaciones y de complicidades afectivas. La voz narrativa nos toma el pelo, juega con el chiste, con el absurdo. Novela híbrida, fragmentada, que arriesga, crepita en hervores allí en donde el sinsentido se estrella una y mil veces para descascararse y mostrar un intersticio vacío desde donde emerge una intempestiva carcajada para quienes no saben qué hacer cuando se les pierde el manual de lectura. Novela de registros múltiples, que bien puede ser leída como cuaderno de trabajo, diario de artista, informe de investigación. Porta la huella del tono confesional y memorioso, pero a renglón siguiente, salta de la intimidad fabulada a la pausa reflexiva, al libro leído, al fragmento citado, a la desafiante ironía, para pasar luego al recuerdo de infancia, pero también al humor que desencaja cualquier pretensión de certeza o acabamiento. Vuelvo al ensayo acerca de cuando las imágenes tocan lo real. El montaje, observa el filósofo, desborda las ataduras del tiempo lineal y homogéneo. Se abre a la multiplicidad de historias, a las complejidades del tiempo. Tal ejercicio supone una puesta en movimiento de la imaginación. Se trata de una elección de escritura, y es lo que me interesa destacar, que apuesta al encuentro de disímiles registros en el curso de una narración que junta, rememora, documenta, nos interpela, recoge retazos de memoria, de experiencias, de lecturas. Es en ese movimiento que la escritura cruza la fabulación, los guiños autobiográficos, las resonancias intertextuales, allí en donde es la vertiginosa fuerza de la imaginación la que pone en movimiento el portentoso inacabamiento discursivo. (O)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/certidumbres-premios-literatura?fbclid=IwAR2dbFyNZYG2dehFwIsu4pCJLSY2OxClfmDmYcmknWosJXO0eYG5XaDzmOU
Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

Primicias
Cambio de Rueda
Algunos literatos ecuatorianos se creen Cristiano Ronaldo
Santiago Roldós
26 Dic 2019
Cada vez que pierde un premio, normalmente ante Messi, el portugués se marca un clásico del Chavo: “acúsalo con tu mamá, Quico”. Pese a su esencia discutible y subjetiva, los premios dan placer, reconocimiento, estatus y dinero… siempre y cuando no vivas en Ecuador. En Ecuador, además de poca plata, un premio te dará enemigos, y te volverá sospechoso de pertenecer a una trinca, normalmente adversaria de la que hoy se desgarra las vestiduras por no haber ganado uno de su cofradía. Pareciera que aquí carecemos de paciencia y decoro, virtudes que, en otras latitudes (el Óscar, por ejemplo) permiten al perdedor/la perdedora sonreír y aplaudir mientras come mierda. A fin de cuentas, sobre todo en un contexto tan pequeño como el nuestro, basta un poco de constancia para que casi cualquiera acabe ganando algo. Eso es to, eso es to, eso es todo amigos, me gustaría decir, y poner así punto final a este tema, pero tengo dos mil caracteres más por llenar. Lo digo irónicamente, como casi todo lo que digo, aunque a algunos les cueste entender que no creo en que no soy abogado ni practico las ciencias exactas, sino el arte de la bufonería, y que en arte y en política (Shakespeare) la ironía sea un dispositivo de resistencia y salvación. Está muy bien que ciertxs escritorxs se tomen muy en serio a sí mismxs, digamos por ejemplo Tolstoi, sufridor como sólo sabían sufrir los rusos y los hinchas del Barcelona de Guayaquil. Quiero decir que el problema no es el sufrimiento, sino lo que haces con él. Una cantidad importante de hombres blancos, heterosexuales y de 50 años (mierda, acabo de hacer mi auto retrato; no importa, amo traicionar a mi propia clase y género) ha objetado el Premio Joaquín Gallegos Lara de Novela 2019 de la Municipalidad de Quito, cuyo nombre es mucho más largo que el cheque que entrega, ironía y desgracia a la vez. El dinosaurio de Monterroso; toda la obra de Borges; el corto donde Agnes Varda reconstruye el cha cha chá de Beny Moré a punta de fotos fijas; o cualquier capítulo de El increíble mundo de Gumball, demuestran que la contundencia artística poco tiene que ver con la extensión o el tonelaje de lo producido. Y pese a ello, ha sido uno de los argumentos formales de mi estimado (esto sí sin ironía) Fernando Balseca, para cuestionar el premio a ‘El nuevo Zaldumbide’, de Salvador Izquierdo, frente a las 600 páginas de ‘La escalera de Bramante’, de Leonardo Valencia. Fernando lo hace en nombre de la defensa de los valores tradicionales de los géneros, y ante eso poco hay que agregar: en la historia del arte, la degeneración (y la novela-stand up de Salvador Izquierdo es degenerada) es para algunos lo más bacán. Cuestión de perspectivas. Más curioso es que, en cuanto al aspecto de la trascendencia cultural, lo escrito por Fernando sobre las virtudes de la novela de Valencia aplique en gran medida para la de Izquierdo, algo más que una tentativa auto referencial sobre la difícil herencia de un abuelo catedralicio. No poder o querer ver cómo a partir de la deconstrucción de un gesto aparentemente privado se desmonta y torpedea toda nuestra tradición afectiva, cultural y política no deslegitima una obra, ni aún en comparación a otra, sino que debería conflictuar la mirada propia. Lo que Izquierdo mina es lo que sabemos de nuestrxs ancestrxs, no sólo biológicxs, y la forma en la que nos seguimos relacionando con ellxs, entre nosotrxs, con el poder y la cultura. Tal vez eso sea parte del enojo de nuestro establecimiento conservador progresista. Nada de esto, empero, atenta o debería atentar contra la calidad de Valencia y su novela. Borges se quedó ciego de tanto reírse ante tanto premio no concedido.

Para hacer uso de este contenido cite la fuente y haga un enlace a la nota original en Primicias.ec: https://www.primicias.ec/noticias/firmas/algunos-literatos-ecuatorianos-se-creen-cristiano-ronaldo/

El Universo
20 de diciembre de 2019
Fernando Balseca

¿Qué significa un premio literario?

Escribo este artículo porque, desde hace cincuenta años, me interesa la literatura ya que he ido aprendiendo que ella trae palabras y conceptos que pueden cambiar en algo a un lector. Pero la literatura también tiene una dimensión institucional, un carácter público, puesto que divulga lo que en principio es un pensamiento propio, un sentimiento íntimo, una ficción novedosa. Es institucional, además, porque de ella se encargan las universidades, los grupos intelectuales, los libreros, los críticos; también porque existen distinciones, como los premios que cada año el Municipio de Quito otorga a las mejores obras.

En diciembre se dieron a conocer los ganadores de estos galardones, en cuyo proceso intervienen factores subjetivos que deben presentarse con la mayor transparencia. Pero esto no ha ocurrido con el premio a la mejor novela. Dos de los tres jurados del Premio Joaquín Gallegos Lara decidieron, por mayoría, premiar El nuevo Zaldumbide, de Salvador Izquierdo. En la sesión del Concejo municipal que debía aprobar los informes en los que se hallaban los veredictos se conoció que Francisco Proaño Arandi, uno de nuestros grandes novelistas, esgrimía otras razones como jurado para premiar La escalera de Bramante, de Leonardo Valencia.

Que haya discrepancias es natural, pero ese apunte de Proaño anima a que comparemos desde afuera. Y cualquier lector informado puede valorar las dos novelas en cuestión para percibir cierta opacidad en los propósitos de los dos jurados que votaron a favor de Izquierdo. La prueba de esto está en los textos. La de Izquierdo es una narración bien escrita que registra cómo el regalo de un abuelo puede despertar significados muchos años después; es un texto narrativo que, si estuviera publicado con un tamaño normal de letra, llegaría acaso a 45 páginas. Es una reflexión sin invención, como algunas apuestas narrativas de hoy.

La escalera de Bramante, en cambio, es una realización narrativa completa que afirma un modo de novelar (en letra menuda, tiene más de 600 páginas, pero no propongo que el único valor sea la extensión) y que construye un universo conjetural sobre Quito, el Ecuador, la política extremista de los fanatismos, las paradojas de los militantes y activistas, la relación de las artes con la memoria, el problema de la representación de nuestra identidad. Es un amplio fresco literario que cuestiona las décadas recientes del país y que erosiona nuestros modos de actuar y de ser. Es una estupenda novela aquí y en cualquier parte.

Por esto preocupa que, por motivos incomprensibles, se haya escamoteado este premio a una novela impactante. ¿Qué tenemos, entonces? Que un texto interesante le gana a uno de gran solidez; que un texto en el que su autor agradece la ayuda de otro escritor que actuará como jurado vence a otro cuyo autor exhibe un talento narrativo sostenido; que un texto publicado por un autor en su propia editorial derrota a otro que ha sido examinado en un riguroso camino de edición en la editorial Seix Barral. Todo parece indicar que dos jurados utilizaron El nuevo Zaldumbide para premiar algo que no era la calidad literaria. (O)

 

Plan V, 1 de diciembre de 2019

Carlos Arcos Cabrera

Escritor

Yo, lector, y el Premio Joaquín Gallegos Lara

Escribo desde la autonomía del lector: punto de encuentros y desencuentros, espacio solitario en el que el gusto, el enamoramiento, o, por el contrario, el desagrado y el rechazo se hacen presentes en cada párrafo, en cada imagen, en cada personaje que llega, encontramos o traemos a nuestra vida. Desde esa condición, me pronuncio sobre el Premio Joaquín Gallegos Lara, que anualmente otorga el Municipio de Quito.

En este año, dos de los tres miembros del jurado, optaron por la novela El nuevo Zaldumbide (Festina Lente, 2019), de Salvador Izquierdo. La escalera de Bramante (Seix Barral, 2019), de Leonardo Valencia recibió el apoyo del escritor Francisco Proaño Arandi ―voto en solitario― y no fue galardonada.

La obra literaria de Salvador Izquierdo es prometedora: he leído Comunidad abstracta (Cadáver Exquisito Ediciones, 2015), Te Faruru (Campaña Nacional del Libro y la Lectura, 2016), Régimen, te perdono (La Caída Editores, 2017) y El nuevo Zaldumbide (Festina Lente, 2019). Los dos primeros relatos me cautivaron por su novedad e ingenio. Sobre El nuevo Zaldumbide conversé con Salvador Izquierdo durante una corta y grata visita que él y Romina, su compañera, me hicieran en Bahía de Caráquez. Le dije que me había gustado ese vibrante y a la vez enternecedor comienzo en que relata las circunstancias en que su abuelo Jorge Salvador le obsequia un ejemplar de La égloga trágica (Quito, 1956), de Gonzalo Zaldumbide ⎯obra y autor fueron estigmatizados por la crítica literaria de izquierda en los sesenta⎯.

Izquierdo lanza señuelos para una nueva lectura de Zaldumbide, pero su novela va más allá. Los recuerdos vigorosos de un abuelo que se erige como un súper yo ante el cual el narrado confiesa: «Pero sólo soy un nieto, nada más», se entrelazan con los devaneos en torno a un extravagante proyecto de investigación sobre «gafas de sol» y escritores, con reflexiones autobiográficas y también con sus opiniones sobre algunos aspectos de la vida literaria local. Como parte del cierre de la novela, ensaya una carta a Benjamín Carrión: «Necesito que interceda por mí, como habrá hecho en vida, por tantos otros artistas locales» dice en una de sus partes. La carta es una parodia, un punto de quiebre que por lo menos a mí, como lector, no terminó de convencerme. Más allá de los recursos que utiliza y de la temática de El nuevo Zaldumbide, mi preferencia permanece con los dos primeros libros citados.

Leonardo Valencia también ha sido un autor que ha atrapado mi atención. Sus dos ensayos El síndrome de Falcón (Funambulista, 2006) y Moneda al aire (Turbina Editores, 2018) han sido contribuciones significativas a la crítica literaria. Su novela El libro flotante, que tiene varias ediciones, es un ambicioso y logrado proyecto. Esto ha sido ampliamente reconocido por la crítica académica en las voces de Wilfredo Corral y Antonio Sacoto. No se quedan atrás El desterrado  (Debate, Madrid, 2000), sobre el que Christopher Domínguez Michael hizo un detallado comentario en la revista mexicana Letras libres (Domínguez Michael, 2000); ni el libro de cuentos La luna nómada, de la que existen varias ediciones, y por último, La escalera de Bramante (Seix Barral, 2019).

Más allá de la decisión de la mayoría del jurado del Gallegos Lara, hago votos para que el reconocimiento a Salvador Izquierdo represente un renovado impulso a su creación literaria, que ya ha dado obras importantes a sus lectores

La recepción de esta última novela ha sido altamente positiva y la crítica ha destacado su riqueza estilística, el depurado lenguaje que utiliza, la compleja y lograda urdiembre y de tramas que transcurren en diversos escenarios y tiempos, personajes multifacéticos, el carácter metaliterario de muchos pasajes y una erudición que lleva al lector de la pintura, a la música, a la poesía, sin eludir los dramas y sentimientos que toda vida humana enfrenta en algún momento: el amor, la muerte, el desarraigo, el dolor, la amistad. El capítulo Las troyanas es soberbio y constituye por sí mismo una ineludible referencia. Está además la sorprendente mirada sobre Quito, que surge en los diálogos entre Raulito y el Cónsul, dos de sus personajes. Francisco Proaño Arandi resumió en su dictamen la riqueza de la novela ( (Centro Cultural Benjamín Carrión, 2019). La escalera de Bramante culmina un largo proceso creativo de Valencia que abarca el conjunto de su obra de ficción y de crítica.

El dictamen de un jurado responde a gusto e inclinaciones. ¡Son lectores! Sin embargo, algo de objetividad debe fundamentar sus decisiones. Tan solo la distancia temporal, más allá de las modas del momento y de las rencillas que caracterizan al mundo literario, podrá dar a una novela el lugar que le corresponde en el torrencial río de la literatura. Alicia Ortega Caicedo, profesora de la UASB y reconocida crítica de literatura, fue uno de los miembros del jurado del Gallegos Lara. Me interesa la crítica literaria, género poco cultivado en el país, de manera que hace poco leí su libro Fuga hacia adentro: la novela ecuatoriana en el siglo XX (UASB-Corregidor, 2017). Me sorprendió que el capítulo final, que tiene el sugestivo título ¿Desde dónde nos leemos? esté dedicado casi exclusivamente a rebatir las tesis de Leonardo Valencia expuestas en El síndrome de Falcón. En palabras de Ortega: «La ansiedad de nuestros escritores por participar en el canon de la “novela mundial” expresa una variante del deseo, de raigambre colonial, por formar parte de ese inapreciable ramillete literario metropolitano». (Ortega, 2017, pág. 433 y ss.) Es inevitable concluir que Valencia sería parte de estos escritores ansiosos de reconocimiento e inclusión en las capitales literarias. ¿Es censurable ese deseo? ¿Es ilegítimo que un escritor establezca como su escenario de referencia la «novela mundial»? ¿Es reprochable que jóvenes escritoras ecuatorianas procuren publicar en España y en Estados Unidos para ser parte de «ramillete literario metropolitano y así satisfacer un deseo de “raigambre colonial”»? No lo creo. Preguntas y preguntas: en su condición de jurado ¿Desde dónde leyó Alicia Ortega,  La escalera de Bramante? ¿Desde la crítica al cosmopolitismo y a la extraterritorialidad? ¿Desde su radical desacuerdo con El síndrome de Falcón? ¿Privilegió su juicio al crítico Leonardo Valencia y no la lectura de la novela La escalera de Bramante?

Más allá de la decisión de la mayoría del jurado del Gallegos Lara, hago votos para que el reconocimiento a Salvador Izquierdo represente un renovado impulso a su creación literaria, que ya ha dado obras importantes a sus lectores. Desde mis preferencias literarias, él y Sandra Araya destacan sobre la pléyade de escritores de su generación. Por otra parte, ni La escalera de Bramante ni Leonardo Valencia necesitan de menciones ni premios, aunque nunca están de más. Su calidad está sobre esto. Estoy convencido de que La escalera de Bramante es un hito. «Novela planetaria» la llamó Wilfrido Corral (Corral, 2019).

Trabajos citados

Centro Cultural Benjamín Carrión. (28 de Noviembre de 2019). http://ccbenjamincarrion.com/listos-los-ganadores-de-los-premios-municip…. Obtenido de http://ccbenjamincarrion.com

Corral, W. (2019). La utilidad de El síndrome de Falcón y Leonardo Valencia. Estudio introductorio. En L. Valencia, El síndrome de Falcón. Lectura inasible y nacionalismos. Quito: Centro de Publicaciones PUCE.

Domínguez Michael, C. (31 de Diciembre de 2000). Letras libres. Obtenido de https://www.letraslibres.com/mexico/libros/el-desterrado-leonardo-valencia

Ortega, A. (2017). Fuga hacia adentro. La novela ecuatoriana en el siglo XX: filiaciones y memoria de la crítica literaria. Quito-Buenos Aires: Universidad Andina Simón Bolívar-Corregidor.

 

 

 

 

El Telégrafo

Silencios dignos

Carlos Burgos Jara
12 de enero de 2020
Por más que el veredicto de un jurado en un premio literario nos provoque sorpresa y perplejidad, no se lo puede acusar de corrupción sin mayores pruebas. Sorprende la cantidad de premios literarios que hay en Ecuador. Prácticamente no conozco un escritor que no haya ganado alguno. Se los puede contar por decenas en las contraportadas de los libros nacionales. El asunto es curioso: el prestigio de muchas obras en en el país pasa más por los premios que reciben que por el reconocimiento de la crítica o del público. Hay escritores que prefieren premios antes que lectores. Conozco varios casos. Fernando Savater afirmaba alguna vez que creer en un premio literario es como creer en los reyes magos. Lo decía con cinismo, desde luego. Savater es habitual jurado de varios de los concursos literarios más importantes de España. Pero el cinismo no invalida la afirmación de Perogrullo: es ingenuo pensar que un premio autoriza o legitima la calidad de un libro. Roberto Bolaño, en uno de esos cuentos más conocidos, se burlaba de los premios literarios y concluía al final que el mundo de la literatura era ridículo y terrible. El núcleo del cuento, por supuesto, no se encontraba en los premios en sí, sino en lo que se movía alrededor de los premios: el dinero, la insensatez, las injusticias. Como el narrador de aquel cuento de Bolaño, pienso que lo verdaderamente revelador de los premios literarios no pasa por lo literario. Pasa más bien por su telón de fondo. Ciertos premios (y las reacciones que provocan) sirven bastante bien para adentrarse en las dinámicas de un campo cultural específico. Es decir, son un lugar privilegiado para observar las jerarquizaciones, tensiones, desplazamientos y disputas que se dan dentro de ese espacio. Pensemos, por ejemplo, en el último premio de novela que ha entregado el Municipio de Quito. Los medios y las redes sociales no nos han privado de ninguno de sus habituales cantos a la ridiculez y al exabrupto. Se han dicho demasiadas cosas con una soltura de huesos admirable. Hay que dejar algo claro: por más que el veredicto de un jurado nos provoque sorpresa y perplejidad, no se lo puede acusar de corrupción sin mayores pruebas. Es una lamentable costumbre de la cultura nacional. Otra cosa son las formas, por supuesto. Siempre es conveniente que un miembro de un jurado evite premiar un libro que está dedicado a él. Ha habido ya algún antecedente de este tipo en la literatura ecuatoriana: Miguel Donoso se abstuvo hace varios años de premiar un libro cuya dedicatoria le estaba dirigida. Es la forma correcta de hacer las cosas. En mi opinión, al menos. Santiago Roldós ha escrito sobre el mismo premio una nota con un título sugerente: “Algunos literatos ecuatorianos se creen Cristiano Ronaldo”. La imagen futbolera es atractiva, pero poco seria. ¿Cuáles son concretamente los literatos a quienes Roldós acusa de tomarse demasiado en serio? No lo deja claro. Al menos en el caso de este premio municipal, no he escuchado a Leonardo Valencia o a Jorge Izquierdo pronunciarse sobre el tema. Ambos han guardado más bien un respetuoso silencio. El tono petulante y ronaldesco viene más bien del propio Roldós: a diferencia de ciertos literatos que han protagonizado o escrito sobre este premio, él afirma ser un tipo que sabe reírse de sí mismo, manejar la ironía y practicar de buena manera el arte de la bufonería. Roldós parece ser un hombre divertido, picante, flexible, tolerante. Bien por él. Por otro lado, me sorprenden de verdad las pasiones que despiertan Valencia e Izquierdo. Tengo la suerte de haber tratado a los dos. Ambos son escritores interesantes, de los mejores que tenemos. Y ambos son tipos agradables, tranquilos. El tiempo, que es un juez inflexible, ubicará a sus novelas en el lugar que les corresponde. Pero lo verdaderamente importante ha sido la actitud pública que ambos han mostrado en este penoso asunto. El silencio, después de todo, no es una mala opción cuando el ruido insustancial e innecesario se multiplica a nuestro alrededor. A fin de cuentas, lo último que parece importar a los ruidosos es leer las novelas y hablar de ellas. (O)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/silencios-dignos
Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

Ecuador realizará encuesta sobre el hábito de lectura

El Telégrafo Portada Política Economía & Negocios Ideas & debates Fanático Sociedad Justicia Ecuador Reporte Mundial Arte/Cultura Cultura Ecuador realizará encuesta sobre el hábito de lectura Redacción Cultura – 08 de enero de 2020 – 00:00 Ecuador realizará encuesta sobre el hábito de lectura La iniciativa, que la lideran el Ministerio de Cultura y el INEC, tiene como objetivo actualizar los datos de esta problemática. Dos representantes de editoriales sostienen que el ecuatoriano sí lee. El Ministerio de Cultura y Patrimonio, y el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC) realizarán este año una encuesta para conocer cuánto, cómo y qué leen los ecuatorianos. La iniciativa busca esclarecer datos de dicha problemática, ya que los estudios actuales no son concluyentes. Juan Fernando Velasco, ministro de Cultura, indicó que los ecuatorianos, en especial jóvenes y niños, leen mucho en plataformas digitales, por lo que cree importante concentrarse en el contenido de lo que leen. “Hay que lograr que esa lectura sea placentera y después dar ese paso al papel, al libro, el cual genera una satisfacción diferente”, dijo Velasco en una entrevista para la televisión. El informe del INEC de octubre de 2012 menciona que el 26,5% de los ecuatorianos no tiene el hábito de leer. De dicha cifra, el 56,8% no lee por falta de interés y el 31,7% por falta de tiempo. Tras ello, Germán Gacio, de Editorial La Caída, sostuvo que “la gente lee”, y que las estadísticas de la encuesta de 2012 son muy sesgadas, porque no toma en cuenta a los jóvenes ni adolescentes. Puso como ejemplo la XII Feria Internacional del Libro de Quito 2019, en donde observó a muchos jóvenes que gustaban de la lectura. “Creo que hay que dejar de hablar de ese mito de que en Ecuador no se lee o se lee medio libro al año, porque nos engañamos a nosotros mismos y eso no sirve para avanzar”, indicó Gacio. Para incentivar la lectura en el país, Fausto Rivera, de Severo Editorial, cree importante que los niños ten19:03:5019:03:5319:03:56gan acceso a libros a través de la biblioteca familiar, la comunitaria, de entidades educativas o las públicas. Aseguró que el ecuatoriano “lee bastante”, aunque propone entender a la lectura también fuera de los libros, porque está en todas partes, en un graffiti, en lo que está alrededor de la gente, etc. “La gente lee mucho, lo único que se debería provocar es una mayor y mejor calidad de lo que lee”. Sin embargo, Rosa María Torres, en el blog OtraEducación, dijo que Ecuador es un país que lee poco, que no presta atención a la lectura desde la política educativa, cultural y de comunicación, y no da valor a las bibliotecas. Señaló que el país mantiene viejos métodos de enseñanza de la lectura y la escritura en el medio e19:03:46scolar, y que muestra grandes brechas en relación a la lectura entre ricos y pobres, escuelas privadas y públicas. “No es posible una ‘revolución educativa’ y menos una ‘sociedad del conocimiento’ sin una revolución profunda en el campo de la lectura, dentro y fuera del sistema educativo. Una sociedad educada lee”. (I)

Esta noticia ha sido publicada originalmente por Diario EL TELÉGRAFO bajo la siguiente dirección: https://www.eltelegrafo.com.ec/noticias/cultura/10/ecuador-encuesta-lectura?fbclid=IwAR0ZUdUh2r5rRBhQnaxDzTn-4NRk-jvUjasclGE-_-5rL_bEFsAWCa_gjoY
Si va a hacer uso de la misma, por favor, cite nuestra fuente y coloque un enlace hacia la nota original. www.eltelegrafo.com.ec

Cifras de Círculo Artes Escénicas 2019

Círculo Artes Escénicas

Para los que les gustan las cifras, un resumen del año para reflejar lo que significa el oficio creativo de artes escénicas en nuestro medio.

Cantidad de Funciones realizadas en 2019: 50
ESCOLARES: 18
PÚBLICO GENERAL: 32

Localidades:
En Quito: 13
Guayaquil: 1
Portoviejo: 24
Zamora Chinchipe: 1
Manta: 6
Cuenca: 5

Fuente de Ingreso:
A taquilla: 37 todas a pérdida. Subvencionadas por los artistas, salas o institución colaboradora con aporte no financiero: trabajo, equipos.
A Caché:
Satisfactorio (precio justo de la obra $2000): 1 Festival Escenarios del Mundo Cuenca.
No satisfactorio ( menos de $ 500): 5
Medianamente satisfactorio (entre $700 y $1000): 7

Las Funciones de caché medianamente o no satisfactorio, al igual que las Funciones a pérdida son subvencionadas por los artistas, sus familias, las salas o instituciones con aportes no financieros: trabajo, equipo, canjes etc.

Se emplea entre 4 a 12 personas por función.
En nuestro caso, varias funciones tb las operamos en nuestra sala La Insensata con lo cual la pérdida de funciones a taquilla la asumimos por dos: artista y sala.
Pese a todo aquí seguimos, vivitos y creando! Siempre comprometidos con la movilidad del arte hacia todos los rincones y públicos.

Encuentro de poesía Paralelo Cero

Poesía en Paralelo Cero

Suena increíble, pero Luego de 11 años de organización y realización del Encuentro Internacional de poesía PARALELO CERO y de 10 años de que la Secretaría de Cultura del Municipio de Quito apoye nuestro Encuentro, ahora no tenemos una respuesta concreta por parte de esta institución a ya casi tres meses que se realice la gran cita literaria.
El proyecto para el año 2020 fue entregado a fines de agosto de este año, tuvimos, inclusive,una reunión con el señor secretario de Cultura y unas semanas después nos enteramos que el proyecto fue enviado a una de las entidades supeditadas por la Secretaría, que emitió un informe con sugerencias, pero que no indicaba nada ni resolvían nuestro pedido. Volvimos, como buenos quijotes, al mar de la burocracia, a averiguar qué es lo que pasa y recibimos la increíble respuesta de que nuestro proyecto “fue presentado tarde” (cosa absolutamente irrisoria, ya que los proyectos los hemos entregado siempre en el último trimestre del año, habiéndonos adelantado en este, en vista del cambio de autoridades).
Se supone que la Secretaría de Cultura del Municipio de Quito conoce muy bien el proyecto y nos ha hecho hacer, año tras año, sendos informes con fotos, videos y enormes libras de documentos y evidencias que avalan el aporte que ha dado el Encuentro a la ciudad. La Alcaldía entregó la declaratoria de Huésped Ilustre a Juan Gelman en el año 2013 y en el 2016 estuvo firmado la declaración para el cantautor y poeta Luis Eduardo Aute. Con los fondos de la Secretaria de Cultura hemos conseguido que la poesía y los poetas salgan a la plaza grande, hemos montado programaciones en los teatros emblemáticos de la ciudad y hemos difundido y repletado de versos a la gente de la capital.
No puede ser que nadie, de manera oficial y cordial, nos responda formalmente, nos haga saber a qué se debe el silencio, la negativa de apoyo y auspicio. Nadie nos dice nada sobre la (ahora ya) casi obligación que resulta el apoyar a un Encuentro de Poesía emblemático ya probado y reconocido a nivel nacional e internacional.
El señor Alcalde de Quito, el Secretario de Cultura, alguien debe explicarle a la ciudad el por qué no hay una pronunciación sobre el apoyo al Encuentro Internacional de poesía Paralelo Cero 2020.
Me niego a pensar que alguien está impidiendo, de manera consciente y con maledicencia, que se de el Encuentro.

Les ruego a todos los poetas, amigos, cómplices, lectores, gestores,compañeros de lucha, quijotes, Ulises de la cultura que nos ayuden acompañándonos en esta lucha para que el Encuentro Paralelo Cero siga teniendo la fuerza y el reconocimiento que tiene. Pedimos el apoyo de los que creemos en la poesía, en la justicia con el arte, en los gestores verdaderos.
¡Pedimos una explicación señores!
Ni más ni menos.

Problemas Orquesta Sinfónica de Guayaquil

https://www.eluniverso.com/entretenimiento/2019/12/04/nota/7633328/orquesta-sinfonica-guayaquil-junto-su-director-blanco?&utm_source=facebook&utm_medium=social-media&utm_campaign=addtoany&fbclid=IwAR1LBiHwC-dsvhyDO0J5XRKEiiZJda95zwScigXH9ynEIShoNNaf5pcl3-A

Orquesta Sinfónica de Guayaquil junto a su director, blanco de polémicas acusaciones

El Universo

4 de Diciembre, 2019

“El doctor Dante Anzolini ha sido totalmente respetuoso de la justicia y lo seguirá siendo siempre. Tenemos entendido que está presentada una denuncia en Fiscalía en su contra, por lo que no procede que adelantemos ningún pronunciamiento hasta no conocer el contenido concreto de esa denuncia”, señala Mónica Palencia, abogada del director artístico de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil, sobre las acusaciones de discriminación adjudicadas al maestro italiano.

Este lunes, un grupo de empleados y excolaboradores de la entidad acusaron al actual líder del conjunto orquestal de presunta discriminación, hostigamiento y acoso laboral. El abogado Alejandro Vanegas, quien representa a los afectados, señala que en esta denuncia aparece la figura de discriminación por parte de Anzolini hacia Rodrigo León, un violinista quien tiene síndrome de Asperger.

“Estoy segura de que el doctor Anzolini y todas las personas que conforman el equipo de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil pues van a aceptar las recomendaciones de carácter médico, dependiendo de la historia clínica del paciente sobre cómo tratar a la persona con Asperger, si es que es verdad que esa es su condición, habría que ver si el carnet dice que tiene esa condición de Asperger, porque si mi memoria no me falla en alguna ocasión vi una fotocopia y no decía esa condición de Asperger, no voy a revelar lo que decía el carnet porque no puedo yo por ningún motivo violentar el derecho a la intimidad de una persona con problemas de salud”, prosigue la abogada Palencia.

Reorganización de la Orquesta

“En 2017 Dante Anzolini entra y empieza a hacer una purga en la Orquesta Sinfónica de la gente que a él no le agradaba, y como supuestamente no le agradaba cómo Rodrigo tocaba empezó a hacer actos beligerantes: primero lo movió al MAAC, no tenía funciones allí, después lo puso como bodeguero donde había un baño dañado y apestaba terriblemente, y etcétera; trató de botarlo dos veces mediante un sumario administrativo… no pudieron, pero en el tercer sumario lo logran destituir de una manera completamente arbitraria”, dice el jurista que ante esta circunstancia presentó dos recursos de protección para que el caso de León fuese revisado y que además sea restituido a sus labores. Luego de 9 meses de inactividad, León regresó a su actividad musical, y según su abogado “la discriminación” por parte de Anzolini sigue.

La representante legal de Anzolini menciona que le parece “muy rara” la denuncia contra su representado, pues “es de conocimiento público cómo ha mejorado la calidad artística de la Orquesta Sinfónica de Guayaquil” bajo la dirección de Anzolini. “Hacer los cambios que ha hecho el doctor Anzolini no es un proceso fácil. Hay una expresión que dice ‘para hacer tortillas aveces hay que hacer huevos’, en el sentido de que no resulta fácil hacer cambios para que las cosas se produzcan y se ponga a trabajar a un grupo humano a favor de mejor la música y los productos musicales en Ecuador. Entonces habría que ver qué fuerzas oscuras están detrás de esto”.

Añade que le parece muy raro porque “este señor está trabajando actualmente en la Orquesta Sinfónica de Guayaquil”. “He sido informada por tercero, y aclaro no me consta, que inclusive es un trabajador que habría presentado en alguna ocasión certificados de pediatras para ausentarse de sus labores, lo cual dice del perfil”, dice la abogada.

Delito de discriminación con prisión

Según Vanegas, en la denuncia penal presentada se solicita, además de la separación de Anzolini como director de la Orquesta “porque el discriminador no puede estar en el mismo espacio que el discriminado”, la atención de la justicia. Según el Código Orgánico Integral Penal, una persona acusada de este delito podría ir de uno a tres años a prisión.

El abogado de la parte acusadora señala que no solo León ha sufrido algún tipo de discrimen por parte de Anzolini. “No solo Rodrigo (León), sino que un grupo de la Orquesta Sinfónica, una vez que gané el proceso Rodrigo, me vinieron a visitar, algunos que ya llevaban varios años, veinte años y ya fueron destituidos desde que entró este señor Dante, algunos nacionales otros extranjeros, y como Freddy Echeverría, que lleva 27 años en la Orquesta Sinfónica, ahora funge como presidente subrogante de la Asociación de Trabajadores de la Orquesta Sinfónica le han iniciado una persecusión a través de memos para sacarlo de manera arbitraria”, comenta Vanegas, quien asegura que es “la modalidad que ha estado ejerciendo” Anzolini para desligar a músicos del conjunto orquestal.

Vanegas menciona que también se han denunciado irregularidades en el proceso de contratación de los músicos y sobreprecios en los conciertos. Ante esta afirmación, el director ejecutivo de la Orquesta, Luis Silva, dice: “Este procedimiento se está tratando en los órganos legales pertinentes, por lo que no es factible un pronunciamiento que entorpezca el levantamiento acertado de información para las partes, agradezco su interés y le solicito a fin de que procesalmente se cumpla con la defensa de todos los implicados en la noticia, respete el trámite legal y el buen nombre de todas las partes”. (I)

 

 

Premio Mariano Aguilera

https://vadb.org/articles/el-premio-nacional-de-artes-mariano-aguilera-ecuador?fbclid=IwAR087R16kP18KWqL1yCPnyjqFwT5Q_6yZt71FeR8EfeA7a4X3GncpqN0GNA

 

Por: Romina Muñoz
El Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera (Ecuador).
Una de las plataformas de incentivo y reconocimiento a la producción artística más importante en el Ecuador es el Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera, creado originalmente en 1917, gracias al legado de un filántropo quiteño1. En principio, éste se destinó para solventar los premios de la Exposición Anual de Bellas Artes, en su V edición; pero al año, luego de controversias e inconformidades, se convirtió en un certamen independiente2. Desde entonces ha tenido varias transformaciones -que no han complacido a todos-, ha dependido de diferentes entidades, ha incorporado nuevas categorías, ha desaparecido por momentos y vuelto aparecer. La transformación reciente más significativa ocurrió en 2011, cuando la dirección cultural del Municipio de Quito apostó por un cambio de formato que posibilitó la creación de becas para el desarrollo a diez proyectos de arte en cuatro categorías: creación artística, investigación, publicación y edición, y nuevas pedagogías del arte; otorgando además un reconocimiento a la trayectoria artística. Si bien esta nueva modalidad del Premio propone valorar distintos modos de creación e investigación y reconocer el trabajo de varios agentes imprescindibles para la consolidación de una escena de arte; se considera oportuno plantearse preguntas sobre la efectividad de los protocolos de trabajo; el Premio no se ha convocado con la frecuencia que debería hacerlo y en la práctica, sus nobles pretensiones quizás resulten demasiado ambiciosas para un medio aquejado por inestabilidad política y económica, además de un mundo artístico sumamente complejo.
Entre 2018 y 2019 asumí la jefatura del Premio, y pude constatar que ciertas regulaciones legales que lo regían complicaban mucho su desenvolvimiento. Así mismo, la diversidad de propuestas ganadoras y la falta de una estructura institucional clara complejizaba su seguimiento. A continuación haré una breve presentación general de la historia del Premio, seguida por ciertas observaciones sobre la edición en la que participé y las sensaciones que me dejó. Parecería que a pesar del paso del tiempo y luego de tantas trasformaciones se siguen repitiendo ciertos patrones.
El surgimiento del Premio Mariano Aguilera buscó fomentar la producción artística el marco de la Exposición Anual de la Escuela de Bellas Artes, bajo la consigna de profesionalizar el campo y reconocer el nuevo repertorio visual de la moderna sociedad ecuatoriana. Inicialmente, se destacaron obras de carácter naturalista e impresionista3; y, a partir de 1936, luego del debatido premio otorgado a Eduardo Kingman, un año después de que el premio se declaró desierto (edición en la que Kingman presentó los mismos cuadros que luego serían premiados), el realismo social o indigenismo se posicionó como el gran referente de las exposiciones y de la plástica nacional4. Luego, en la década de los 60, se apostó por el constructivismo y la abstracción, hasta fínales de los setenta que obtuvieron galardones propuestas neofigurativas. En 1996 el premio tuvo una larga pausa para volver a abrirse en el 2002 bajo un modelo distinto5.
Esta nueva convocatoria sería temática y se abrió al “arte alternativo” ampliando las categorías existentes. Dio espacio a instalaciones, performances, video-arte y otras expresiones distintas al arte tradicional. Pero tenía que tener un curador, estar orientada a un criterio, “manifestado a través de un tema y con la amplia potestad para aceptar o rechazar las obras” 6. En gran medida esta ampliación se debe al importante aporte de la investigadora María Fernanda Cartagena, que en mayo de 1998, dos años luego del cierre del Salón, presentó al Municipio de Quito “Proyecto para la apertura del Salón Nacional de Arte Contemporáneo Mariano Aguilera Metropolitano de Quito”. No obstante, el nuevo formato fue cuestionado desde el principio, ya que si bien hubo una apertura a nuevos lenguajes contemporáneos, esto se contraponía al “aparato de selección del curador”7. Algunos sostenían que la convocatoria al ser temática invitaba a “acomodar” las propuestas para entrar en los espacios autorizados y legitimados del arte. Sobre esto, en la segunda edición del nuevo salón, el Historiador de Arte, Lenin Oña comentó: “No debe instituirse como obligación permanente e irrecusable la imposición de temáticas para los salones. En su momento esta alternativa tuvo sentido: buscaba orientar dado el agobio causado por múltiples propuestas y posiciones. Repetirla indefinidamente tendrá efectos restrictivos y conminatorios. Déjese que los artistas escojan qué expresar y cómo expresarse. Que reflexionen sobre las implicaciones que acarrea el ejercicio de su libertad creativa y que, entonces, comiencen a crear”8.
Este novedoso formato se mantuvo hasta el 2008 cuando, tratando de aplacar las polémicas de los años anteriores, se decidió dejar el tema libre y contratar a una curadora extranjera, porque según la entonces directora del Centro Cultural Metropolitano, institución encargada en ese momento del certamen, cuando se convocaron a los expertos ecuatorianas no se presentaron. María Iovino, curadora colombiana, fue la elegida, y decidió no seguir con el nuevo formato de Salón, sino más bien realizar una exposición con la participación voluntaria de los artistas que habían presentado sus obras. Según Iovino, era preciso salir del carácter competitivo para que la convocatoria transforme en un espacio autocrítico de reflexión, mediante conversaciones, charlas, con expertos en el tema: “se ven fallas formativas en todo sentido, en la redacción, en la forma de presentación escrita, en la forma de presentación de trabajo, en la forma de presentación para evaluación de un jurado (…) se ven también en un número abundante de casos, ligerezas con respecto a lo que se cree que es el arte, una forma ligera de entender un concepto tan hondo como es”9.
Si bien la propuesta de Iovino era crítica con un Salón de pretensiones contemporáneas que se había quedado con estructuras decimonónicas, los artistas tomaron esta decisión de no pre-seleccionar obras para el salón como una ofensa, como un acto de descalificación. Fundamento contradictorio, luego de que muchos de ellos, habían cuestionado la decisión de que el salón tenga un curador: “No podemos permitir este atropello, este irrespeto. Esta es una invitación para retirar todas las obras presentadas y no ser parte de la exposición alterna que ofrecen los organizadores y que pretende ser un acto de beneficencia. Nos negamos a mostrar nuestras obras como fenómenos de circo, como una muestra de arte degenerado sobre lo que NO se debe hacer en arte. No permitamos que nos exhiban como ratas de laboratorio. Reunámonos. Organicémonos. Pongámonos de acuerdo para el conversatorio del 28 de mayo, para intervenir de a uno por uno, para acabar y acribillar a la curadora colombiana. Esta es una protesta frente a esta acción atrabiliaria contra el arte ecuatoriano contemporáneo”10.
Este anecdotario de tira y jale, un poco extenso, resulta importante para situar el estado del Premio en la actualidad. En el 2011 se dio una transformación más radical, se apostó por un cambio de formato, esta vez liderado desde el Centro de Arte Contemporáneo de Quito, que posibilitó la creación de becas para el desarrollo a diez proyectos de arte en cuatro categorías: creación artística, investigación, publicación y edición, y nuevas pedagogías del arte; otorgando además un reconocimiento a la trayectoria artística. El trabajo de reconceptualización estuvo a cargo de la Historiadora de Arte y Curadora Ana Rosa Valdez. Se eliminó, de forma definitiva, la palabra “salón” y se apostó a una nueva modalidad de trabajo, que proponía valorar distintos modos de creación e investigación y reconocer la labor de varios agentes imprescindibles para la consolidación de una escena de arte. Desde entonces han existido tres ediciones: 2012-201311, 2014-201512 y 2017-201813, pero no hay indicios de que se vaya a convocar este año, aparentemente no hay presupuesto; y hay rumores –los que abundan en el mundo del arte- sobre un posible cambio de institución patrocinadora.
Cada reformulación del Premio Mariano Aguilera parece ser la última y, sin embargo, cada una de ellas ha sido víctima de los mismo vicios y prejuicios. No necesariamente porque hayan sido mal planteadas, sino porque alrededor de ellas han existido también una serie de obstáculos que ha limitado su marco de acción. Uno de los últimos problemas de la más reciente reformulación del Premio ha sido su falta de autonomía; depende directamente de la Coordinación del Centro de Arte Contemporáneo, espacio responsable de la conceptualización y producción técnica del mismo. Además, los protocolos de trabajo oficiales han operado como una camisa de fuerza para los encargados de administrar el premio. ¿Pero qué necesita el premio para funcionar?
Voy a concentrarme en lo que pude detectar trabajando con las becas (el premio a la trayectoria me pone en una zona más pantanosa, donde por lo pronto no quiero entrar). En el mes de junio de 2018, se premiaron a cuatro proyectos en la categoría de creación artística, cuatro en nuevas pedagogías del arte, uno en investigación, otro en edición y publicación; el de curaduría como en las ediciones anteriores quedó desierto a pesar de contar con seis aplicaciones14.
Los objetivos principales de la mayoría de estas propuestas indagatorias y experimentales se concibieron lejos de la instancia expositiva; sin embargo, siguiendo la Resolución legal creada para guiar el procedimiento del Premio, una vez premiadas se vieron obligadas a tener dos fases de presentación pública: “Sala de Proyectos” y “Exposición del Premio Nuevo Mariano Aguilera”, la primera dirigida a los procesos y la segunda a los resultados finales. ¿Procesos? ¿resultados finales? ¿dónde esta la línea divisoria? ¿Resulta indispensable para todos los proyectos presentados? ¿Cómo saberlo?.
En realidad Sala de Proyectos se incorporó como medida obligatoria a partir de la segunda convocatoria, pues parecería que en la primera hubo algunos problemas con los “resultados finales” presentados por los becarios y se consideró oportuno incluir una fase intermedia. Desde entonces ha sido la fase más conflictiva, ya que para algunos supone un desgaste de recursos tanto para los becarios, como para la institución. Y parecería más bien contribuir a la sobrevaloración compulsiva de lo procesual respaldado por documentos y archivos. No obstante, para otros, ha sido la oportunidad de ensayar estrategias de exposición y dar a conocer al público los proyectos en su proceso, es decir durante su transcurso, durante la acción. Pero ¿cuándo se activan las propuestas? ¿tienen que llegar al museo, a la sala de exposición para estar vivas?
En la más reciente edición hubo proyectos que desbordaban la lógica de exhibición impuesta, algunos porque que se concebían como propuestas in situ y otras porque proponían ensayar metodologías de aprendizaje, nuevas formas de colaboración e intercambio desde el arte con comunidades específicas; mencionaré algunos de ellos: el Museo Histórico y Artesanal La Pila de Pamela Cevallos, fue ganador en categoría de creación artística. Cevallos propuso la creación de un museo de réplicas arqueológicas en la comunidad de la Pila en la provincia de Manabí, como parte de sus investigaciones sobre prácticas de coleccionismo y el origen de los bienes patrimoniales del país15. Los proyectos escogidos en nuevas pedagogías del arte, lejos están de concebirse dentro de la lógica del cubo blanco. Son propuestas que atienden a las diferencias interculturales, y a partir de su reconocimiento, proponen métodos particulares de búsqueda, trabajo, experimentación e intercambio; dando cuerpo a procesos pedagógicos que aventuran convertirse en herramientas de autoconocimiento, empoderamiento y resistencia.
Entre los proyectos escogidos en esta categoría constan Kipiku de saberes musicales del pueblo Kichwa Karanki de Kuyllur Escola, un taller dirigido a niñas y niños para familiarizarlos, a través de la música, con prácticas y saberes ancestrales de la nacionalidad kichwa del pueblo karanki (el proyecto se desarrolló en la comunidad karaki en Ibarra); Laboratorio Disonancia de Patricio Dalgo y Jorge Vásconez, colectivo fundado en Quito alrededor de 1997, que propuso un taller/laboratorio de experimentación sonora y visual con un grupo de adolescentes de Colinas en Tonchigüe – Esmeraldas; SELVA SAPARA de Rafaela Palacios, Paúl Narváez Sevilla y Casandra Sabag, una plataforma web interactiva (http://selvasapara.com/), que se concebía como una herramienta de educación y difusión de la memoria de cuatro comunidades Sáparas de la Amazonía de Ecuador; y, Sirak Warmikuna Mercado San Roquepi de Alejandro Cevallos, María Elena Tasiguano y el Taller Mujeres Bordando en el Mercado San Roque, un taller de aprendizaje de bordado para mujeres trabajadoras del comercio popular iniciado en 2016, que desde entonces se reúne cada sábado en el Centro Infantil de la Asociación de Trabajadores Independientes en el Mercado San Roque del Centro de Quito; y que con la adquisición de la beca, realizaron materiales educativos bordados para escuelas interculturales bilingües del mismo mercado. Memorias y perspectivas de lo colectivo. Entre la gestión cultural y las prácticas artísticas contemporáneas 2000 a 2007 de Paola de la Vega y Pablo Ayala, ganador en la categoría de investigación. Se trata de un trabajo indagatorio sobre los colectivos artísticos activos en Guayaquil, Cuenca y Quito. Sobre su participación en la sala de proyectos comentaron en una entrevista en El Telégrafo: “No es fácil exhibir una investigación de unas 150 hojas en una sala”. Además, estuvo Al zur-ich más que un proyecto, un recurso estratégico de Pablo Almeida, que ganó en la categoría de edición y publicación, que a pesar de ofrecer un libro como resultado, también fue obligado a exhibir su proceso en las salas del Centro de Arte Contemporáneo.
Taller Sirak Warmikuna Mercado San Roquepi (registro)

https://artenlinea.s3-accelerate.amazonaws.com/7/photos/1255/large/P1._FOTO_2.jpg

Mapa de conceptos, nociones y principios de trabajo. Ejercicio de reflexión sobre los marcos de trabajo Taller Mujeres Bordando en el Mercado San Roque. Realizado por Alejandro Cevallos y Lennyn Santacruz. Taller Iconoclasistas, encuentro de educación popular y prácticas artísticas organizado por la Escuela Otra Hoja de Ruta para la educación artística, Bogota, julio 2018. La Ilustración central es un sticker diseñado por la artista Claudia Fuchslocher. Archivos del Taller Sirak Warmikuna Mercado San Roquepi
Como lo dije previamente, algunas de propuestas se concibieron lejos de los espacios urbanos o lejos de Quito, del CAC, del Premio. Involucraron a muchísimas personas y la mayoría de los implicados tuvo que hacer grandes desplazamientos para concretarlos. Sin embargo una fuerza centralista, policial, que necesita comprobar / verificar resultados, los llevó a las salas expositiva, para la respectiva ritualización museográfica. El requerimiento burocrático, fue justificado por el Centro y por mí, en calidad de Jefa del Premio, como algo imprescindible, ya que contar con un paraje expositivo permitía al público general conocer las propuestas que fueron premiadas con fondos públicos. Pero además- bien puestas la camiseta institucional, pero en son cool-soft-contemporary- servía como detonante sensible para posibles intercambios con las comunidades que pasaban por el espacio. Pero no nos engañemos, ya sabemos lo que supone usar fondos públicos en una sociedad curuchupa, corrupta y violenta, que vive bajo el signo de la sospecha; no la crítica sino la servil, la de la falta de confianza. La que tiene hasta la vertebra clavada un sentimiento de culpa original, donde el servidor público y quién apela a fondos, no está ejerciendo su derecho sino que está usufructuando lo que puede ser de otros. Por eso debe latiguearse todos los días con evidencias para lavarse las manos. Es como comprar indulgencias, solo que después de tanto papeleo no se llega al cielo, sino que se sobrevive al terrible purgatorio de una pequeña escena del arte contemporáneo; donde todos se conocen, pero se niegan; no son capaces de reconocer el trabajo del otro; y se desean el mismísimo mal (sea lo que fuere que esto quiero decir en ese ámbito).
A pesar de todo esto, la imposición burocrática nos llevó, a quienes estábamos adentro del espacio oficial, a trabajar y preguntarnos de forma juiciosa, sobre los desafíos que tenía un museo o un centro cultural, en ese caso el CAC, para acoger estos procesos, desde sus complejidades, y utilizar sus espacios de exhibición como un dispositivo coherente a los propósitos de cada proyecto y de sus otras posibilidades. La idea fue motivar un trabajo para que el paso de estas propuestas por los espacios, no sean un punto de llegada sino un punto de partida para seguir impulsando nuevas formas de e intercambio. Suena bien y en cierta media fue una experiencia enriquecedora para quienes participamos en ella. No obstante, todo el proceso no dejaba de ser impositivo y doblemente desgastante. Las becas ya habían sido dadas y si bien las instancias expositivas sirvieron para que el público de la capital se entere de las propuestas ¿era preciso esto? ¿era preciso contratar a un curador para que las propuestas lleguen a buen término a salas?. Sí, bajo este nuevo formato se repite la imposición de un curador. En la Resolución oficial se contempla que “todas las actividades de desarrollo de los proyectos deberán ser acompañadas por el Equipo Curatorial y el Equipo Editorial del Premio Nuevo Mariano Aguilera”. Y que la curaduría de las dos instancias expositivas está a cargo del Equipo Curatorial. No es más coherente con un ejercicio descentralizador, que confía en sus protocolos de selección; dejar que los procesos y resultados finales, sucedan dónde tengan que darse, y concentrar los esfuerzos, a favor “del cuidado de recursos”, en promover otras cosas como: condiciones económicas para el buen término de los proyectos, para los artistas, generar espacios de memoria, de documentación y registro. Crear un sistema que garantice la continuidad de los proyectos, que motive a los becarios a seguir produciendo, y al personal del centro a seguir trabajando en el Premio. Porque sabemos que cuando se acaba la fiesta lo que tenemos son artistas, investigadores, propuestas y archivos viviendo en la mayor de las precariedades.

https://artenlinea.s3-accelerate.amazonaws.com/7/photos/1256/large/P2._FOTO_3.JPG

Kipiku de saberes musicales del pueblo Kichwa Karanki Estudio Anta Producciones, Cotacachi Archivos Kuyllur Escola
A pesar de todo, la importancia del Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera radica en que ha permanecido, sobrevivido, a través de tiempo y que en varias de sus ediciones ha estado en juego la pertinencia de las propuestas artísticas del momento. Así mismo su gran complejidad se da justamente por el carácter competitivo al que refirió Iovino, además de la constante necesidad de incorporar jurados extranjeros e instancias curatoriales donde se gasta más presupuesto que en las mimas becas. Los patrones se repiten.

https://artenlinea.s3-accelerate.amazonaws.com/7/photos/1257/large/P3._FOTO_1.jpg

Memorias y perspectivas de lo colectivo. Entre la gestión cultural y las prácticas artísticas contemporáneas 2000 a 2007
Si bien ya manifesté mi rechazo y falta de confianza al requerimiento burocrático de exponer los procesos y los resultados finales porque creo obedecen a un espíritu policial; a la final soy parte de la misma sociedad enferma. Confieso que se desarrollaron algunas actividades interesantes a lo largo de los seis meses de exposición final, que de alguna forma dieron cuenta del potencial que puede tener un centro de arte para hacer confluir realidades dispersas y trabajarlas con un público no necesariamente vinculado al mundo del arte. La mayoría de estas actividades supuso un ejercicio de mediación que más que nos llevó a poner el cuerpo, poner a prueba estrategias pedagógicas, reinventarlas. Se involucraron diferentes áreas para generar condiciones físicas y espaciales amables, incluso para quienes prescindan del “mediador”. Pero fue un trabajo en falta. A pesar de preparar a los custodios de sala para no espantar a la gente, siempre a alguien espantábamos. A pesar de invitar a tocar, usar, experimentar en sala con las propuestas que se prestaban para eso; nos salía el espíritu vigilante. Que toquen pero no demasiado; que usen, lo suficiente. Porque sabíamos que si algo pasaba ¡ayayay! lo que nos esperaba con los artistas y con los trámites de seguro de obras para que respondan. Miro atrás, no ha pasado tanto tiempo, y veo en el CAC, a un grupo maravilloso de personas deseosas, deseantes, con muchas ganas de trabajar a pesar de las taras de un sistema que precariza los cuerpos; lo cual está mal porque naturaliza un sistema de explotación innecesario -ven que me pongo moralizadora, pero no es mi culpa, es la culpa original-. Veo los proyectos, los becarios, propuestas genuinas, gente comprometida y valiosa. No son propuestas para el escaparate plástico superficial, están lejos de la banalidad recurrente del arte contemporáneo. Son planteamientos creativos que se enmarcan en proyectos de vida interpelantes, solo basta conocer a cada uno ellos para saberlo. Pero el ritual de la transparencia puede más ¿nos lo podremos ahorrar? ¿qué tipo de economía sería esa naranja, verde, purpura, rosa vaginal? Bueno, dejemos la paleta; ¿será que podemos generar mecanismos más amables? ¿podemos feminizar las formas? Me pregunto esto, aun cuando se que la mayoría de las representantes del Premio y de las instituciones que lo ha alojado han sido mujeres. ¿Será posible desmantelar esas estructuras despotenciadoras a favor de la creación colectiva?
NOTAS
  • 1 “Informaciones: Premio Mariano Aguilera”, El Comercio, 9 de junio de 1917: 4.
  • 2 Pancho Lista (1918). “La VI Exposición de Bellas Artes”, El Comercio, 17 de agosto de 1918.
  • 3 En el primer periodo los artistas que más premios obtuvieron, varios años seguidos fueron: Víctor Mideros, Luis Mideros, Camilo Egas y Rosario Villagómez.
  • 4 En la segunda etapa entre los artistas ganadores están: Sergio Guarderas, José Enrique Guerrero, Jaime Andrade Moscoso, Pedro León Donoso, Oswaldo Guayasamín, Diógenes Paredes, Galo Galecio, Bolívar Mena Franco, Gerardo Astudillo, entre otros.
  • 5 No fue el único receso que tuvo el premio. Luego de convocarse anualmente desde el 1917 hasta 1921, se suspendió, en 1922 y 1923, luego en 1925 y 1926, 1934 y 1935. Otras suspensiones más largas fueron de 1943 a 1946, de 1948 a 1955 y de 1966 a 1977. En 1982 en cambio se lo declaró desierto y se hizo una exposición retrospectiva a cambio por los 65 años del Premio.
  • 6 Jaramillo, Antonio (2012) El canon en dos salones de arte del Quito contemporáneo. Universidad Andina Simón Bolívar. Corporación Editora Nacional, Quito.
  • 7 Ibíd.
  • 8 Lenin Oña, «La libertad del artista», en catálogo Salón Mariano Aguilera 2003, Quito, CCM,2003, p. 11
  • 11 Ganadores del Premio Nuevo Mariano Aguilera: Anthony Arrobo, Caleidoscopio Producciones artísticas, David Cevallos, Christian León, Tranvía Cero, Víctor Costales y Julia Rometti, Libertad Gills, Estefanía Peñafiel, Oscar Santillán y Alex Schlenker. Ganador del Premio a la Trayectoria artística: Pablo Cardoso.
  • 12 Ganadores del Premio Nuevo Mariano Aguilera: Adrián Balseca, Adela De Labastida, Fabiano Kueva, Ricardo Luna, Daniela Moreno Wray, Paul Rosero Contreras, Misha Vallejo, José Hidalgo Anastacio, Dennys Navas y Oswaldo Terreros. Ganador del Premio a la Trayectoria artística: Pablo Barriga.
  • 13 Ganadores del Premio Nuevo Mariano Aguilera: Pablo Almeida, Maio Alvear, Pamela Cevallos, Alejandro Cevallos y Sirak Warmikuna Mercado San Roquepi, Patricio Dalgo y Jorge Vascones, Paola de la Vega y Pablo Ayala, Kuyllur Escola, Javier Izquierdo, Francois Lasso, y Rafalea Palacios, Paúl Narváez y Casandra Sabag. Ganador del Premio a la Trayectoria artística: La ArteFactoria (Flavio Álava, Marco Alvarado, Paco Cuesta, Xavier Patiño, Marcos Restrepo y Jorge Velarde).
  • 14 El proceso de selección contempla dos fases, la primera formada por un Comité Técnico que hace una revisión general de todas las propuestas, para esta edición ese trabajo lo desempeño Ana María Armijos, Pablo Cardoso, Jorge Izquierdo, Alexandra Kennedy y Albeley Rodríguez. La segunda, determinante para la premiación de las propuestas, la lleva a cabo un Comité de Jurados, el cual fue integrado por María del Carmen Carrión, Raphael Fonseca y Joao Laia.

Biblioteca Nacional

Biblioteca Nacional tendrá nueva sede en Quito

Biblioteca Nacional tendrá nueva sede en Quito

(i) Juan Fernando Velasco, ministro de Cultura y Patrimonio y (d) Jorge Yunda, alcalde del Distrito Metropolitano de Quito.

(i) Juan Fernando Velasco, ministro de Cultura y Patrimonio y (d) Jorge Yunda, alcalde del Distrito Metropolitano de Quito.

Quito, 4 de diciembre de 2019.- Esta mañana, los titulares del Ministerio de Cultura y Patrimonio y del Municipio del Distrito Metropolitano de Quito, firmaron un convenio interinstitucional que posibilitará la reapertura de la Biblioteca Nacional, en el actual Centro de Convenciones Eugenio Espejo.

Luego de varios años de permanecer cerrada y sin poder brindar a sus usuarios todos los servicios de una biblioteca nacional, el Gobierno Nacional trabaja para su reapertura en este nuevo espacio que permitirá a todos los ecuatorianos disfrutar de una nueva Biblioteca Nacional.

El Ministro de Cultura, Juan Fernando Velasco, destacó que el día de hoy la biblioteca empieza el camino de dejar de ser una página web de consulta con miles de libros embodegados e inaccesibles; un camino necesario y urgente, no solo por el simbolismo de no tener un lugar al que podamos llamar nuestra biblioteca nacional, sino por el espacio de consulta y trabajo investigativo además del servicio social y cultural que supone una institución de tanta importancia.

El convenio suscrito tiene por objeto aunar esfuerzos para la promoción, difusión, coordinación y salvaguarda del patrimonio documental del Estado desde la administración del “Antiguo Hospital Eugenio Espejo”, mediante la implementación de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo, a cargo del Ministerio de Cultura y Patrimonio, con la finalidad de que las personas accedan en igualdad de oportunidades a los diversos servicios bibliotecarios de calidad, garantizando así el cumplimiento de sus derechos fundamentales a la información, a la educación y a la cultura y que el inmueble patrimonial permanezca en el tiempo con su función social.

El Alcalde de Quito Jorge Yunda, expresó su satisfacción de poder ayudar a que la ciudad y el país puedan recuperar este espacio y que la Biblioteca Nacional abra nuevamente sus puertas a la ciudadanía. El burgomaestre evocó la historia de la edificación patrimonial recordando que fue en ese hospital donde trabajó por varios años y que “ahora se convierte en fuente de consulta del país y del mundo”.

La hoja de ruta del traslado prevé aplicar el desplazamiento de los fondos bibliográficos y documentales de la Biblioteca Nacional Eugenio Espejo y personal administrativo, desde los primeros días de enero, una vez que los fondos tengan un proceso de conservación básica frente al traslado.

La Biblioteca contará con depósitos para material hemerográfico, depósitos para material bibliográfico y documental, salas de lectura para brindar atención integral a los ciudadanos, áreas administrativas y técnicas, espacios para gestión cultural, programación de actividades educativas y vínculos con la comunidad.

Finalmente, Juan Fernando Velasco destacó la voluntad del Alcalde Jorge Yunda y compartir la importancia y relevancia de que la Biblioteca Nacional pudiera reabrir sus puertas en un espacio patrimonial e histórico que lleva el nombre emblemático de quien fuera su primer bibliotecario: Eugenio de Santa Cruz y Espejo.

El convenio tendrá una duración de 20 años y podrá ser renovado por acuerdo de las partes.